delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«Las mujeres, llenas de miedo y de alegría,
corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos».
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos
que vayan a a Galilea, allí me verán» (Mt. 28, 9-10).
El acontecimiento pascual genera una dinámica difícil de controlar; y es que en verdad no es para menos ¡¡JESÚS HA RESUCITADO!! … ¡¡ESTÁ VIVO!! … para quienes le vieron morir, y le vieron muerto, no es fácil «digerir» los hechos… ¡¡y con todo, Jesús lo había dicho!!… Por ello, es momento de sentimientos encontrados… revuelo… impresiones… Lógicamente este cúmulo de elementos, colectivos en un principio, hay que ir personalizándolos hasta darles cabida dentro de uno mismo y dentro de la realidad, para que la experiencia emerja y se configure la fe…
Sabemos que las emociones son siempre el punto de partida de cualquier impulso vital, pero hasta que el tiempo no «amortigua» estos efectos primarios, no sabemos de verdad, qué ha quedado impreso en nosotros y cómo han afectado estos hechos a nuestra identidad…
La pascua es también un proceso que hay que elaborar… hay que ir y venir al sepulcro muchas veces… mirar detenidamente… observar detalles… recordar «en ese entorno» lo escuchado antes por Jesús mismo, mientras hacía camino con nosotros… porque el Resucitado se da a conocer en gestos simples y cotidianos, justo donde ya le vimos y nos encontramos con él… pero ahora la fe cuando le descubre, ella misma se sitúa en otro nivel… la fe que encuentra al Resucitado es teologal... tiene alma…
Hagamos pues el camino de vuelta, y acojamos el inmenso don que trae hasta nosotros esta gracia… la alegría a que incita Jesús al salirle al encuentro a las mujeres, «ALEGRAOS», es también un don de «arriba», que hay que escuchar de sus labios para que esta alegría no nos sea arrebatada, por nada que nos pueda hacer sentir vulnerables… Jesús quiere llevarnos a otra dimensión más consistente, que «incluyendo» lo temporal, no nos despiste de lo eterno… La fe y la esperanza son los pilares que sostienen el amor, desde el que tenemos que expresarnos, mientras vamos de camino… El cristiano tiene que moverse en este terreno… su vida tiene que desplegarse desde la fe, la esperanza y la caridad… y estos son los verdaderos frutos de la Pascua…
Enfrentémonos a estos hechos objetivos… reales… veraces… pero que escapan a nuestra percepción porque nos marcan una dirección más profunda… seamos valientes y entremos en esta órbita hasta que la experiencia nos motive al testimonio… Quien ve y cree, tiene que anunciar… dilatar la noticia para que otros muchos vengan a la fe…
–hoy despedimos a Juan Garrido, que aprovechó la puerta abierta, al «estallido» del triunfo del Señor, para «colarse» por la confianza en la luz eterna… sabemos que ha hecho camino cierto de fe y confianza, y ésa es su corona… rezamos por él y los suyos y no dudamos que seguirá a nuestro lado, aportando desde la otra orilla, las mismas certezas que tenemos en ésta– …Igualmente, como cada día, acudimos al encuentro de los hermanos y compartimos el gesto entrañable de acercarnos a Jesús, trayendo a su presencia los hermanos que más lo necesitan… los enfermos de nuestro blog… todos, uno a uno… también sus familias… Sabemos que muchos atraviesan momentos difíciles y queremos ayudarles a alimentar su esperanza para que no abandonen nunca el camino de la confianza de corazón… Los caminos de Dios, más altos que los nuestros; sus planes, por encima de nuestros planes; no nos pueden hacer vacilar, sino fortalecer nuestros vínculos a esta gracia, contenida en la fuerza de la resurrección de Jesús, que asumió nuestro dolor en el suyo para que podamos vivir «todo» en la paz… Como somos débiles, acudimos a la intercesión del Beato Tito, que hizo su camino entero sin vacilar, y él puede ayudarnos a llegar a la meta, y arrancarnos además, gracias especiales del cielo, para momentos también especiales, como en los que se encuentran tantos de nosotros…
«Confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"Ya sé que buscáis a Jesús el crucificado, no está aquí: ¡Ha resucitado!, como había dicho"…
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«El ángel dijo a las mujeres: «Vosotras no temáis,
ya sé que buscáis a Jesús el crucificado, no está aquí:
¡ha resucitado!, como había dicho.
Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos:
«Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea.
Allí lo veréis» (Mt. 28, 5-7).
Desde el alba, se escucha en la Iglesia un cántico prolongado ¡¡como un estallido!! que une un eco, a otro, y otro, y otros muchos -hasta que estemos todos-…, convocando a ser testigos del gran acontecimiento… ¡¡ALELUYA!! … ¡¡HA RESUCITADO!! … COMO HABÍA DICHO… Ha triunfado el amor… la gracia… la misericordia… ¡¡murió la muerte!! … ¡¡estamos salvados!! … mereció la pena poner nuestra confianza en sus promesas, y «aprendimos» -viéndole sufrir- que el camino del amor, no es más que amor… sólo amor… siempre amor… para todos, amor…
¡¡Qué bonito acercarse a los encuentros de «los suyos» con el Resucitado!!… le buscan todos donde se encontraban antes con Él, y ninguno acierta a verle, hasta que la fe le descubre en el gesto simple y cotidiano donde habían creado el vínculo personal con el Amigo y el Maestro al que seguían…
Es la fe la que se incorpora a la realidad desde esta gracia, haciendo girar la vida a otra vertiente, que la amplía en el horizonte hasta lo eterno… pongamos el corazón en los bienes de «allá arriba», y conquistemos metas que no queden condicionadas al tiempo, ni a lo temporal… empeñemos nuestra vida en lo que empieza aquí ¡¡tenemos que pisar tierra!!, pero que no termine aquí ¡¡somos ciudadanos del cielo!!…
Que el estallido de la vida que irrumpe hoy ¡¡RESUCITÓ!! … ¡¡CRISTO VIVE!! … nos comprometa a prolongar esta noticia, siendo testigos de esperanza… La vida se vive entregándola al bien de los demás… Y nuestro mundo necesita esta «LUZ» y esta «VERDAD» para despertar del letargo donde el egoísmo y la ambición sumergen al hombre haciendo de él un esclavo… Entremos en la experiencia de la gracia… de la fe… la trascendencia.. la vida teologal… No hay más verdad, ni más vida que la que parte de aquí y aquí desemboca… lo demás no es vivir, es soñar despiertos y vernos caídos, si alguna vez despertamos….
Los peregrinos de la confianza, somos hermanos por la comunión de los santos, y esta gracia encuentra su vigor, en la fe… seamos conscientes y coherentes… Como cada día, expresemos el interés de unos por otros, trayendo hasta el Señor, la fe de cada uno para que dé frutos de vida ante Él… Recordamos con especial interés a los enfermos del blog… a todos, uno a uno… también a sus familias, para que a través de la intercesión del Beato Tito, alcancen la salud, y la gloria de Dios se manifieste en cada uno de ellos… Dios ha demostrado tener poder, al Resucitar a Jesús de entre los muertos… Puede entonces curarnos… por nuestra fe puede hacerlo…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"Dijeron a Pilato, "aquel impostor" estando en vida anunció: "A los tres días resucitaré"…
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«Acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
«Señor nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció:
«A los tres días resucitaré».
Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día,
no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo:
«Ha resucitado de entre los muertos» (Mt. 27,62,64).
¡¡Solemne silencio envuelve la tierra mientras «duerme la Vida» en su regazo!!… descansa «el dolor y la tensión» en el recuerdo de sus «Palabras»… nos encontramos entre la «soledad» y la «esperanza» en que habita el corazón creyente de la Virgen, y asomamos a esta luz, en el deseo de encender en ella nuestra lámpara…
El silencio de la muerte, sólo «acunado» en el alma por la fe, puede hacer germinar en nosotros la semilla de la esperanza… ¡¡qué bien lo sabía la Virgen!!… Desde ahí emerge su figura en la Iglesia, traspasando en el «susurrar opaco» de las promesas hechas –acariciadas en su corazón-, «la densa oscuridad del Sábado Santo», mientras se están cumpliendo «ocultas tras la losa inerte«, que custodia la muerte injusta, del ÚNICO INOCENTE…
Con estos acontecimientos podemos situarnos en otra perspectiva, más comprometida y coherente… ¿no es nuestra vida un continuo sábado santo, henchido de promesas y esperanzas, que aún tenemos que atravesar en «la espesura de la fe»?… nuestra confianza pone sus cimientos en la fidelidad de Dios ¡¡ROCA INCONMOVIBLE!!… pero ¡¡no lo olvidemos!! eso no nos priva de lo real, ¡¡qué va!!… el dolor sigue causándonos dolor… la muerte nos sigue separando de nuestros seres queridos… el mal sigue seduciéndonos hasta hacernos vulnerables, débiles, pobres, pecadores… Entonces, ¿qué es lo distinto?… ¡¡Su victoria!!… ¡¡Su apuesta por el ser humano!!… ¡¡Su amor hasta el extremo, en Su perdón incondicional!!… Si acogemos su don hasta morar en Él; desde Él, sus prodigios serán los nuestros, y sus acciones se multiplicaran a través de nosotros…
Quedémonos en el Sábado Santo, acunados en la esperanza iluminada -por la fe- de la Virgen, hasta que crucemos el umbral de la resurrección por la experiencia personal… Ella alimentará nuestra espera, dibujando en nuestro corazón, actitudes de discípulo fiel…
Después de un año haciendo camino, dirección la confianza, con tantos hermanos traspasados por el dolor y la enfermedad, tenemos que alegrarnos de tener delante este «telón de fondo»… ¡¡la Obra de Dios se abre ante nosotros para adentrarnos en ella!!… dejemos que «el silencio -silencio de sábalo santo- se exprese» y nos desvele su contenido… Nuestra comunión tiene forma… rostros… ámbito… nos movemos entre el tiempo y lo eterno dentro del mismo carril: habitamos en el cielo -los peregrinos de la confianza- por los que quedaron en nuestro corazón al marchar, y avanzamos en la misma dirección, seguros de que nos ayudan a perseverar, mientras aún caminamos… Tengamos un recuerdo especial por ellos, pensando en cada uno, acercándoles la gracia que desborda de la Cruz…
Igualmente pensemos en todos los que cada día hacemos ruta en comunión… recordemos a todos… uno a uno.. también a sus familias… y miremos al cielo para renovar nuestra fe en la victoria que anhelamos… Desde la intercesión del Beato Tito, acercamos al centro nuestras súplicas, para que él, las presente a la Virgen, y Ella les haga llegar la luz de la Victoria de su Hijo… así nuestros deseos se verán cumplidos, haciéndoles coincidir con la Voluntad del Padre…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"Renacimos todos en la Cruz"…
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«¡Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dio mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!» (Himno litúrgico).
Si tenemos la valentía de contemplar el amor de Dios en el crucificado, hasta que su amor nos toque el alma, empezaremos a curar nuestras cegueras y despertaremos a la gracia de amar lo que Dios ama, en el mismo amor, en que somos nosotros amados…
Este misterio de amor infinito… gratuito… inabarcable… inexplicable de Dios a sus criaturas, es donde estamos envueltos mientras vivimos, aunque para dar con ello, tengamos -tantas veces- que enderezar nuestros senderos, haciendo camino de vueltas…
Aprendamos humanidad mirando a Jesús, aun pagando como Él, el alto precio del «fracaso aparente» de dejarnos ganar… El pecado causó -y sigue causando- grandes estragos en la historia y en las personas… Dejemos crecer, por el amor, el germen de la inocencia en nosotros, hasta que seamos capaces de expresarlo en frutos de vida, dejando «entrever» el Reino, conquistado por Jesús en el trono de la Cruz, que estando presente ya entre nosotros, aún así, nos necesita para hacerlo resplandecer en el tiempo, y en el «presente»…
Curemos nuestros pecados en la Cruz redentora de Jesús y tengamos la valentía de acercar a otros a esta gracia de valor incalculable… Si nuestra mirada no penetra en lo infinito traspasando el tiempo, nunca nacerá la esperanza en nuestro corazón, ni podremos de verdad entregarnos a la confianza… Todos nuestros «sueños» deben «despertar» en lo eterno, si queremos habitar en la paz…
Acerquemos a la Cruz el dolor de nuestros enfermos y pongamos ante ella, cuanto sufre cada uno, para que, en cada uno, la gracia desborde su eficacia… Pensemos en todos, uno a uno… también en sus familias… y ayudémonos también de la intercesión poderosa de los santos, que por haber hecho ya el camino entero, saben conducirnos sin que desviemos la dirección… nosotros como cada día, acudimos al Beato Tito y miramos al cielo, seguros… confiados… esperanzados… Dejémonos amar y salvar por Jesús desde la Cruz…
«confiando en el señor no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer"…
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«Se sentó Jesús a la mesa y los apóstoles con él, y les dijo:
«ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer,
porque os digo que ya no volveré a comer
hasta que se cumpla en el reino de Dios» (Mt. 22, 14-16).
Ya sobran todas las palabras… ahora hay que adentrarse en el misterio y participar activamente de él, para que el don, que de él dimana, sea efectivo… Jesús nos ha tomado muy en serio, y su amistad le lleva a dar la vida por nosotros… Ojalá estemos a la altura de tan gran dádiva y seamos agradecidos… Necesitamos la fe, pero la tenemos a nuestro alcance… ¡¡creamos!!…
Es hoy el día del amor mas grande… lleno de simbolismo y unción, donde Jesús cuida todos los detalles antes de distanciarse por el sufrimiento más injusto, de los suyos… Se va, o mejor, «le hacen irse»… pero ¡¡se queda!!… A partir de ahora, le tendremos siempre con nosotros… ¡¡PRESENCIA REAL!!, aunque «velada» por el misterio y celebrada en la fe… ¡¡EUCARISTÍA!!… ¡¡MEMORIAL!!…
No nos quedemos al margen… vivamos la fe en cristiano… ¡¡LA GRACIA!!… Dejémonos impresionar por los misterios de nuestra fe… acerquémonos a Jesús y tomemos conciencia de qué le sucede… por qué… cómo… Y tomemos parte… somos protagonistas, también nosotros, en estas escenas… debemos encontrarnos donde estemos; y desde ahí, partir detrás del maestro, recibiendo de su amor, el perdón… la gracia… la misericordia…
Seamos devueltos a nosotros mismos, y cambiemos de actitud… aprendamos a amar en este amor, y seamos valientes para mirar al cielo hasta desear los dones que traspasarán el tiempo y serán eternos… Jesús muere, para hacer posible a todos, la vida eterna… Su testamento, es el amor y la unidad entre los suyos… el distintivo veraz, la caridad entre nosotros… Alistémonos a sus filas y pongamos nuestros pies en las sendas que nos abre con su entrega total, perenne y universal… No seamos pasivos ante tanto don y pensemos que todo parte de aquí… los frutos personales, dependerán de nosotros…
Rezar estos días, es mirar al maestro… percibir su amor… su perdón… creer en la eficacia de «este aparente fracaso», y sentir que cuando sufrimos, no estamos perdiendo el tiempo… hay quien habla a nuestro corazón de promesas imperecederas… de verdades últimas… encendiendo nuestra esperanza y dejándonos en el alma impresas, el eco de este «susurrar», sentido en confianza… Recordemos a los enfermos del blog… a todos, uno a uno… también a sus familias… Deseemos para ellos estas vivencias, y la gracia de verse libres de la enfermedad, por la intercesión del Beato Tito, amigo fiel de Jesús, que como él, amó hasta el extremo, haciendo de su vida una ofrenda para bien de todos… Confiemos… creamos… esperemos… Dios quiere para nosotros, más, que nosotros mismos… sus caminos conducen a ello… atrevámonos, entonces, a caminar por ellos…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"¿Soy yo acaso, Maestro?". Él respondió: "Tú lo has dicho" …
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«En la mesa con los suyos, mientras comían, dijo Jesús:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar.
El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ése me va a entregar.
El Hijo del hombre se va como está escrito;
pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!,
¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».
Él respondió: «Tú lo has dicho» (Mt. 26, 20-25).
La liturgia del miércoles santo, matiza aún más, el trágico momento de la traición de Judas… No escapan a Jesús las intenciones de ninguno de ellos… las de Judas tampoco… Verdaderamente impresiona escuchar de frente al maestro, afirmar a la pregunta de Judas, ¡tú lo has dicho!… Ya está la traición consumada, y decidido el final del maestro… el misterio del «amor hasta el extremo», pasa por el «dolor más grande»… quien le entrega es uno de los suyos…
Ciertamente la actitud de Judas escapa a todas las «cobardías y miedos» en los que se verán vinculados todos los demás… la crisis pasa por todos, y todos son vulnerables, porque el dolor -cuando faltan cimientos firmes- tiende a llevarnos al desequilibrio… No obstante, aunque los acontecimientos van a llegar a la tragedia máxima, todos -excepto el traidor- serán devueltos a ellos mismos, por haber seguido, aunque sea de lejos, al maestro… En el fondo, que no alcancen la madurez del amor, no les impide amar, aunque sea «torpemente»… a su medida… y esa actitud es la que les dispone al don y les hace percibir la gracia, hasta poder adherirse a ella…
La escena es de las más fuertes, porque es la que provoca, desde una «actitud solapada», los efectos más dramáticos… El mal es un germen que «florece misteriosamente», y debemos temer sus frutos… Si contemplamos de cerca a Jesús y le vemos, motivado por el amor, ofrecernos el perdón a cambio de nada, quedaremos trasformados…
Los discípulos son todos débiles -como nosotros-… ninguno está a la altura de las circunstancias… pero ¡no lo olvidemos! el protagonista es Jesús… asistimos a «SU HORA»… En Él debemos centrar la mirada hasta que nos «desvele» los secretos que le impulsan llegar al final, y podamos compartir con Él, los efectos del Reino, dejando pasar por nosotros sus mismos dones…
Jesús está para siempre con nosotros, y hemos de ir al Sacramento, a encontrarnos con Él, por la fe… Seamos coherentes y vivamos en cristiano estos días… ¡¡la gracia!!… si prescindimos de ella, los frutos quedarán «desproporcionados»… Él va a la muerte para que nosotros no tengamos que morir para siempre… y al igual que cada día y a cada momento, queremos y necesitamos su don… su poder… Él nos manifiesta también a nosotros, lo que de nosotros desea…
Recemos unos por otros… pensemos y recordemos especialmente a los enfermos del blog…. a todos, uno a uno… también a sus familias… miremos al cielo, al amparo de los que vivieron la fe con todas sus consecuencias… Desde la intercesión del Beato Tito, presentamos a Jesús nuestras súplicas, y con ellas, nuestro deseo de fortalecer los vínculos que nos unen a Él, para dejarnos trasformar en su misterio, y ser apóstoles y testigo de tan sublime don… ¡¡Seamos agradecidos!!… Dios va a morir por ti y por mí… ¡¡salgamos de la mediocridad!!…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar"…
Y volvemos a encontrarnos con otro 27, esta vez de marzo, en pleno corazón de la Semana Santa, ¡¡felicidades peregrino de la confianza!! ¡gracias por perseverar en tu búsqueda de Dios y de su Voluntad, sin huir de lo real, «acunándote» en la confianza de corazón, mientras «es de noche»!!… Queremos que nuestro camino de fe, tenga esta identidad, tierna… humilde… sencilla… a veces vulnerable… pero firme y segura, porque no nos cimentamos en nosotros mismos, sino en la Roca Inconmovible, que es Cristo… Caminamos a su iniciativa, cobijados por su presencia, apoyados en su Poder y sus Promesas… «confiando en Él, no quedamos nunca defraudados»…
Sus caminos dictan de los nuestros… sus planes de nuestros planes… Pero adheridos a su amor infinito, a su misericordia, nuestro corazón va siendo iluminado por «otra luz», capaz de traspasar nuestra propia oscuridad… Estamos decididos a entrar en el mundo de la fe, y permanecer allí, porque su Palabra susurrando en nuestro corazón «Verdades últimas», nos llenan de esperanza…
Hoy es martes santo… la liturgia nos pone alerta… Jesús mismo señala con el dedo al traidor, queriendo devolverle a sí mismo, para que recapacite, porque aún puede rectificar… Judas persiste en su decisión quedando a oscuras, atrapado en el mal e inducido al mayor pecado… increíble cómo rechaza la amistad de Jesús, saliendo del círculo de sus íntimos… ¡¡dónde conduce la ambición!!… ¡¡la seducción del dinero!!… ¡¡los ídolos!!… ¡¡ser como Dios!!… Alertémonos con esta imagen tan gráfica, real y expresiva, porque todos somos débiles, y lo contrario al amor es el egoísmo… y su fruto es el pecado… Y el pecado que empieza a ser sólo debilidad, puede terminar en tragedia y llevarnos al caos más absoluto…
«Jesús se turbó en su espíritu y dijo:
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos,
por no saber de quién lo decía.
Simón Pedro le hizo señas a uno de ellos para que averiguase por quién lo decía.
Él le preguntó: «Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de paz untado».
Y, untando el pan, se lo dio a Judas.
Detrás del pan, entró en él Satanás.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente.
Era de noche» (Jn. 13, 21-30).
Valoremos el don de Dios y temamos las asechanzas del maligno, porque estamos siempre entre «dos aguas»… La fe es un camino apasionante si somos coherentes… si somos mediocres, nuestras aspiraciones, estarán a nuestro alcance, y será entonces más fácil quedar atrapados en lo que tiene fecha de caducidad… Seamos valientes y cautos para poner los cimientos firmes con los medios adecuados… ¡¡LA GRACIA!! ahí está la piedra angular sobre la que hemos de construir… Ayudémonos entonces con la oración unos a otros, sabiendo que nuestros ideales se alcanzan por la gratuidad de quien los ofrenda… ¡¡la magnanimidad de Dios!!…
Pensemos y recordemos a los enfermos del blog… –tengamos un recuerdo especial hoy por Juan Garrido que se encuentra mal y nos necesita… tenemos que hacerle sentir el consuelo de la fe y la esperanza, a él y a los suyos, que tienen que entregarse a este momento duro mirando al cielo, para que sean fortalecidos– …igualmente rezamos por todos, uno a uno… también a sus familias… busquemos apoyo en los que supieron hacer el camino entero y triunfaron… ¡¡el Beato Tito!!… desde su intercesión imploramos al cielo la salud y la fe de cada uno de ellos para habitar seguros en la confianza… Mantengamos el ritmo de nuestro peregrinar y esperemos los frutos de nuestra cosecha dentro de nuestro corazón… Recemos, como cada día, la oración de nuestro blog…
Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera"…
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania. Allí le ofrecieron una cena.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso,
le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera.
Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume
por trescientos denarios para dárselos a los pobres?» …
Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura;
porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros,
pero a mí no siempre me tenéis» (Jn. 12, 1-8).
Se está fraguando el drama de Jesús y las circunstancias, todas, tienen «un halo» de unción y misterio, que se nos va de las manos… Sólo Jesús sabe qué pasa… a dónde se encamina… con qué cuenta… La escena del evangelio de cada lunes santo, es verdaderamente «reveladora»… ¡¡valiente el gesto de esta mujer!!… ¡¡mezquina la actitud de Judas, dejando traslucir intenciones torcidas, que maquina dentro de sí, y que tendrá consecuencias nefastas!!…
¡Qué dados somos a interpretaciones primarias, sin darnos cuenta, que con ello, damos a conocer, sin saberlo, qué hay dentro de nosotros!!… El intento de Jesús, como siempre, es devolvernos a nosotros mismos, a fin de que hagamos frente a nuestras propias resistencias, descubriendo con ello nuestras «últimas intenciones»…
Asoma con vehemencia la traición de Judas, y la sombra del mal, incomoda la escena, dándole un tono grisáceo, dejándonos a la vez cuestionados y remitidos «al punto de mira» donde desde aquí, somos llevados ya como anticipo… ¿Estamos con Jesús, expresándole nuestras opción por él en libertad y gratuidad, o aún tenemos miedo al qué dirán, y temporalizamos, dejados llevar del respeto humano?…
¡¡Bonito pórtico para adentrarnos en el compromiso serio de hacernos conscientes de que Jesús va a la muerte por nuestros pecados!!… Tenemos dónde escoger: reconocemos agradecidos el don y le damos a Jesús lo mejor de nosotros mismos, o nos escondemos detrás de las apariencias y nos quedamos en nuestras seguridades, a sabiendas de que no nos van a dar respuesta a nuestros anhelos… Si miramos a Jesús, hasta que le veamos, sabremos reconocer hasta dónde le lleva el amor que nos tiene…
Son días densos que hemos de ambientar de cara al misterio… la gracia es determinante para percibir el don… Pensemos en serio a qué precio nos han comprado… seamos agradecidos… el bien es para nosotros… Recemos unos por otros para ayudarnos… disponernos… y adherirnos a lo que nos sobrepasa… Acerquemos la fe, de unos a otros, para que iluminados, acertemos con la senda que conduce… Tengamos un recuerdo especial para cada uno de los enfermos del blog… que estén todos en nuestro corazón para presentarlos a Jesús, desde la intercesión del Beato Tito… pongamos en común nuestras súplicas y esperemos que la gracia de estos días nos acerquen objetivamente a la voluntad de Dios y nuestro sufrimiento, sea con el Suyo, redentor… Él da un paso al frente, para que tú y yo, podamos habitar en la confianza… despertemos, pues a ello, porque el don es para nosotros…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel"…
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«Al oír que Jesús venía a Jerusalén,
tomaron ramos de palmeras y salieron a su encuentro gritando:
«Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel».
Encontrando Jesús un pollino, montó sobre él» (Jn. 12, 12-14).
La liturgia de hoy es verdaderamente sugestiva… nos sitúa en este pórtico de la Semana Santa, intentando introducirnos en el clima de atención y respeto, que bien merecen los acontecimientos en los que vamos a participar… Ya sabemos que la liturgia es «memorial», es decir, actualiza los misterios que celebra, trayendo al presente la misma gracia de entonces, dándole realismo y eficacia…
¿Es la grandeza de Jesús, «el abismo» donde nos vemos distante de él, o, más bien, es su humildad la que, situado en el lugar menos relevante, le hace grande?… Su dignidad, estable… serena… dueña de sí… le permite proyectar una luz tan diferente, que nos deja a todos perplejos y cuestionados, si de verdad le miramos, hasta verle… ¡¡los caminos de Dios!!… ¡¡la identidad de Dios!!… ¡¡el misterio de Dios!!…
Sin saber cómo, hacemos de la persona de Jesús -ya lo profetizó el anciano Simeón- un signo de contradicción… a veces actuamos de forma impersonal, movidos por «lo que toca», y es entonces, cuando damos los mayores «traspiés», sumándonos, sin mucha conciencia de lo que nos va en ello, a «las turbas de turno», donde lo mismo podemos gritar ¡¡Hosanna!!, que dentro de unos días, ¡¡crucifícale!!…
Ojalá sea verdad que hemos trabajado la cuaresma, y que estamos dispuestos a celebrar nuestra fe… la generosidad de Jesús, pone su don entero ante nosotros, en el deseo de que nos adhiramos a él… ¡¡seamos valientes!!… no es a cualquier precio… ¡¡es al mayor precio!!… Dios mismo, abre camino en el mar de la historia, dejando vereda para que podamos avanzar, haciendo frente a las mayores tempestades… El enemigo del hombre que es la muerte, quedará vencido por el amor hasta el extremo del «Único Inocente», que se atreve a fiarse de nosotros… de ti y de mí, sin ninguna garantía más que su misericordia… Él lo hace ahora, y lo hará también cuando nosotros digamos que sí, a tanto derroche de amor por su parte… porque no lo olvidemos: TODO ES GRACIA…
No pasemos de largo y acerquemos el oído y el corazón al «paso» de Jesús, por delante de nosotros… Renovemos nuestra fe y hagamos opción firme por la confianza… no dejemos nunca este camino de abandono, detrás de las huellas que nos marcan la dirección correcta… Jesús quiere que el cielo nos apasione… y vale tanto el cielo, que Él lo demuestra, haciendo este camino, delante de nosotros, para que se nos abran los ojos de la fe y descansemos en la verdad que su amor ha conquistado, mientras convivimos con el dolor que nos nubla el horizonte…
Recemos, pues, unos por otros, y ayudémonos a creer en Él… –hoy tenemos la triste noticia de la perdida de Esteban, peregrino de la confianza, que ha mantenido la lucha hasta el final, sin perder el rumbo… nos consuela haberle acompañado, ayudándole a mantener la esperanza, y no dudamos que, habiendo encontrado la verdad que esperaba, nos ayude a nosotros, a no vacilar cuando los caminos de Dios distan mucho de los nuestros– …Pensemos ahora en los enfermos del blog, y recordemos a todos, uno a uno… también a sus familias… nos acogemos a la intercesión del Beato Tito y miramos al cielo poniendo en común nuestras súplicas… Nos enfrentamos al dolor, sin dejar de mirar a Jesús, que «traspasa» el suyo, alcanzándonos luz y esperanza para nuestras horas más difíciles, y nuestros caminos más tortuosos… No pretendemos entender ¡¡sería mucho ambicionar!!… sólo queremos fiarnos… confiar… Somos tan amados, que Jesús nos lleva a cuestas, aliviando las penas que nos pesan tanto…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
"Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo"…
delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«Así habló Jesús, levantando los ojos al cielo,
dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo,
para que tu Hijo te glorifique a ti y,
por el poder que tú le has dado sobre toda carne,
dé la vida eterna a todos los que le has dado.
Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero,
y a tu enviado Jesucristo» (Jn. 17, 1-3).
El «conocimiento» en sentido bíblico es «experiencia»… y la experiencia «sabiduría»… La sabiduría, a su vez, es alimento sólido, que despierta el deseo y lo trabaja en el espacio de la búsqueda, donde lo «razonable», podría recortar lo trascendente e impedirnos llegar al verdadero hallazgo… la aventura de la fe, exige un proceso personal, que pasa inevitablemente por la Cruz… pero iluminada en su Triunfo…
Jesús habla del cielo cada vez con más transparencia y nitidez, aunque su lenguaje escapa a los que le escuchan… y en ellos, a nosotros mismos… Si captáramos las dimensiones «objetivas» de lo que nos está ofreciendo, quedaríamos vinculados al don para siempre de forma coherente y comprometida… Pero nos falta rodaje…
La Revelación está entregada al ser humano, de forma verbal, práctica y objetiva… Jesús dándonos a conocer al Padre, quiere despertar el deseo del cielo dentro de nosotros, a fin de que esa VERDAD sea nuestra mayor riqueza… Lo ha hecho a lo largo de todo el trayecto de su vida ¡cierto!, pero sin frenar su propio paso y asumiendo del todo su destino, nos lleva con Él hasta el final; porque ¡no lo olvidemos!, somos la causa de «estos efectos»… Lo hace por todos: por ellos… por nosotros… por los que vendrán detrás de nosotros…
Éste es el culmen… quiere decir, que estamos a larga distancia… pero Él, que hace el camino entero, no se olvida de que se adelanta mucho a nosotros… es más, sabiendo que decidiremos ir con él -cuando vengamos de vuelta-, nos deja dibujados los trazos donde apoyar nuestras cegueras, avanzando al susurro, del «eco» que quedará en nuestro corazón, después de haberle escuchado…
Aprovechemos estos días para enfrentarnos a los misterios de nuestra fe con realismo y con sentido cristiano… valoremos el don… acojamos la gracia… ¡¡no hay otro camino!!… nos puede parecer complicado, y lo es, pero ¡¡está hecho!!… ¡¡es gratis!!… Hay que dejarse amar… ¡¡hasta el extremo!!… ¡¡desde dentro!!… ¡¡VALEMOS TODA LA SANGRE DE DIOS MISMO!!… Hay que ser agradecidos…
Recemos unos por otros, conscientes de cuánto nos jugamos en la vida… y no juguemos a vivir… Alumbremos al centro con la llama tenue de nuestra fe, y nutrámonos en el misterio grande y valioso de la comunión de los santos… Pensemos y recordemos a todos los enfermos del blog, uno a uno… también a su familias… Sabemos que se enfrentan al realismo duro de la limitación y la enfermedad y queremos ayudarles… hay muchos pasando momentos difíciles y tienen que sentirse arropados… consolados… fortalecidos por la oración de todos… Nos acogemos a la intercesión del Beato Tito, que supo traspasar con su fe el dolor y convertirlo en esperanza, y ponemos ante él nuestras súplicas para que las reciba el cielo, y a cambio nos florezca la fe, y nos crezca la confianza… para fiarnos de Dios, y creer en sus promesas y en la eficacia de su Cruz Redentora… También la nuestra lo es… Él lo dice… ES VERDAD…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María
































