"Todo lo que pidáis orando con fe, lo recibiréis"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

«Todo lo que pidáis orando con fe, lo recibiréis» (Mt. 21, 22).

El tema de la oración es amplio; tiene todos los matices de cualquier otra relación, y todos los debemos tener en cuenta al mirar al cielo… Jesús nos enseña a orar de muchas maneras, pero siempre nos remite a una actitud de confianza… Hay que rezar con fe, abriéndose al conocimiento de Dios para poder abandonarnos en sus manos y entrar en su Voluntad como verdaderos hijos suyos… sin miedos… sin sospechas… disponibles a participar en su Misterio y ser enriquecidos con su gracia y sus dones…

No olvidemos que tenemos la Pascua como telón de fondo… ¡¡no nos perdamos los frutos de su Victoria!!… Cierto que si nos pensamos a la luz de la Pascua, nos sentimos vivir «casi» en otro contexto… la Pascua nos sitúa, o pretende situarnos, en una libertad que se nos escapa de las manos por las múltiples ataduras a que nos sentimos atados… nos aferramos a tantas cosas, que casi ni vivimos por temor a perder lo que soñamos tener, sin que la vida nos responda siquiera a nuestras expectativas… ¡¡Cuántas veces tenemos que escuchar de Jesús «pero qué torpes y necios sois para creer!!»… ¿No lo decían las escrituras de mí?»…


«Las señas de identidad» de los peregrinos de la confianza es la comunión de los santos, donde ponemos nuestra luz para alumbrar a otros, a la vez que nos alumbramos de la luz que acercan los otros a la nuestra… «Marcamos» mucho la oración de petición y de intercesión, porque queremos ser coherentes frente a la Voluntad de Dios, arriesgándonos a asumir la incertidumbre que comporta, no ser nosotros los que marcamos la dirección en el camino que recorremos… Pisamos firme porque hay promesas… Su Palabra nos da esperanza… pero nosotros avanzamos por la fe, y Dios mismo, pone en nosotros la confianza….

El tiempo Pascual prepara la venida del Espíritu a cada corazón creyente y tenemos que disponernos a llenarnos de Él, porque Él es quien da la certeza al alma y le reconoce resucitado en cada gesto que le manifiesta y en cada señal con que nos sorprende… 


Hay muchos hermanos atravesando momentos difíciles… –seguimos aumentando la «familia»… incorporamos hoy a Mercedes Gómez diagnosticada de cáncer de mama, y a Martina Pérez -de sólo dos añitos- con enfermedad medular… se suman a nuestra fe para entrar en el camino seguro de la confianza de corazón… aunque pisemos «timoratos» porque somos «pequeños y frágiles«- …Pensamos en cada uno de los componen nuestro recuerdo diario hasta tenerles presentes a todos… también a sus familias… Acogidos a la intercesión del Beato Tito, ponemos en común nuestras súplicas y sin dudar, esperamos del cielo gracias abundantes, que nos hagan sentir, que el cielo está con nosotros acercándonos los frutos que maduran nuestra fe…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«En verdad, en verdad os digo: 
el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, 
y aún mayores, porque yo me voy al Padre. 
Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, 
para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré» (Jn. 13,4, 12-14).

Elocuente testimonio el que nos compartía ayer el «medico del blog» que sigue haciendo opción por la confianza y que sin duda no se va a ver defraudado… Me gustó cómo traía a colación las certezas donde apoya su seguridad en momentos que no pretende dominar; que quisiera de otra manera; y, que bien sabe él, que está poniendo en el mejor sitio los latidos de su corazón suplicante… Así es la fe, y a ella nos conduce la vida cuando por fin descubrimos que somos sólo criaturas… ¡¡nada más y nada menos!!… criaturas con la misma esencia que el Creador… «a su misma imagen y semejanza», pero en nuestro sitio…

Me parece oportuno que consideremos las palabras de Jesús en las que él se está apoyando en estos momentos, y que hagamos todos el mismo acto de fe, para que enriquezcamos la comunión entre nosotros, y todos nos beneficiemos de la misma gracia… «Si pedimos en el nombre de Jesús, el Padre lo hará«…


Pensemos entonces -hasta recordar a todos-, en los enfermos del blog y pongamos uno a uno al calor de esta súplica… también a sus familias… –incluimos hoy a Juan Ignacio Cuesta que está en espera de resultados preocupantes y nos solicitan para él nuestra oración, que lógicamente le ofrecemos con interés y confianza– …a través de la intercesión del Beato Tito, miramos al cielo, a la espera de que el cielo nos devuelva en gracias, el fruto de nuestra fe humilde… insistente… perseverante… Sabemos que Dios es bueno… que su Voluntad es la expresión de su amor hacia cada uno… Sus caminos distan de los nuestros y sus planes de nuestros planes, pero no quiere decir que no vayamos en la misma dirección y que no nos salga al paso en el camino hasta encontrarnos…

Los peregrinos de la confianza no podemos precipitarnos en sacar conclusiones… lo nuestro es ponernos en sus manos y confiar… confiar, es dejarnos llevar por quien sabe dónde tenemos que ir… Y en ello está nuestra paz… Tenemos las mejores armas y el mejor horizonte para otear, aunque crucemos tramos más opacos e inciertos… Ayudémonos a creer… a espera… a amar… Dios ha vencido al único enemigo que el hombre tenía: la muerte… en su Victoria está nuestra confianza… Tengamos la valentía de ser de los suyos, que siendo de los suyos haremos sus mismas obras y aún mayores, porque Él desde el Padre, lo hará posible para nosotros….


confiando en el Señor, no me he desviado»….

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"No se turbe vuestro corazón ni se acobarde"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«El Paráclito, el Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, 
será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. 
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. 
Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde» (Jn. 14, 26-27).

La Paz del Resucitado es un don del cielo que no conocemos hasta que el cielo nos lo da… Jesús lo ha dejado entre nosotros y para nosotros, pero hay que darle cabida y acogida para que prenda y se expanda, dejando rastro en el alma y talante al vivir… Necesitamos dar el salto a la fe porque nuestra mirada necesita ampliar el horizonte para vivir de esperanza… Tenemos que involucrarnos en la conquista de ese mundo diferente que ha hecho posible Jesús, venciendo a la muerte para darnos valor en la vida… Pero ciertamente, no podemos confiar en el Señor, si no conocemos al Señor del que nos fiamos…

Hagamos camino al sepulcro vacío y escuchemos allí lo que nos dijo Jesús antes de morir… nos trazó el camino entero para que al venir de vueltas, viendo que nuestro camino no conduce donde queremos llegar, encontraramos la senda por la que avanzar seguros… Dios que nos conoce y nos ama, sigue a nuestro lado ofreciéndonos la luz que nuestros ojos necesitan para acercarnos a los dones que perduran en el tiempo y se proyectan en lo eterno …


Encontrarnos cada día los peregrinos de la confianza en el mismo punto para avanzar, es una gracia que recibimos unos de otros y nos ayuda a crecer en la comunión… Sigamos alumbrando unos la fe de los otros y confiemos… el cielo tiene gracias abundantes para cada uno y las iremos incorporando a nuestra vida en lo cotidiano, asumiendo los riesgos de fiarnos de Dios, a pesar de las dificultades…

Pensemos en los enfermos del blog… en todos, uno a uno… también en sus familias… y acogidos a la intercesión del Beato Tito, esperemos del cielo milagros para cada uno… De Dios se alcanza, cuanto de Él se espera… seamos ambiciosos entonces y alarguemos la mano dispuestos a recibir… Sabemos que muchos pasan tramos difíciles, oscuros y complicados… pero Dios tiene poder y nosotros confianza… 
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu Palabra"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Alégrate, llena de gracia, el Señor está  contigo». 
Ella se preguntaba qué saludo era aquel. 
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo. 
María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El espíritu santo vendrá sobre ti y la fuerza del altísimo te cubrirá con su sombra». 
María contestó: «He aquí la esclava del Señor; 
hágase en mi según tu Palabra» (Lc. 1, 26-38).

La fiesta de la Encarnación -25 de marzo-, cuando coincide con la semana santa, y no puede cederle sitio la liturgia para su celebración, se traslada a la fecha más próxima, donde se le pueda conceder la importancia que tiene, y adquiera entonces el realce que ocupa dentro del marco cristiano… Es por lo que hoy traemos a colación este misterio…

Pensándolo bien, relacionar la Encarnación con la Pascua, es la síntesis más condensada de la fe, quedando en ello del todo contenida… La fe de la Virgen ha sido coronada en la Victoria del Resucitado, pero donde ponemos hoy el énfasis no es en el fruto, sino en el germen de vida que Ella supo fecundar por su fe, en el cultivo coherente de esa semilla… 


Mirar de cerca las consecuencias que provocó la fe en la vida de la Virgen es quedar cuestionados y sobrecogidos, valorando que la historia que Dios quiere construir con los hombres, va en otra dirección de la que queremos los hombres construir por nuestra cuenta… La Virgen tenía en su alma impresa la Palabra de Dios y creía en Ella… se exponía de forma decidida a la escucha de la Voluntad de Dios, sumergida en la confianza de saber que Dios es Padre, y que donde estamos seguros es donde Él nos piensa y donde Él nos quiere… 

Adherida a esta gracia, sus planes asumen los de Dios, y sus ilusiones giran desde ahora hacia la propuesta que Dios le hace y que ella acoge asumiendo el riesgo de creer, optando por entrar para siempre en el misterio, que no controla… que no domina… que le supera… Acepta ser instrumento en la manos creadoras de Dios e involucrarse en sus planes sabiendo que no quedará nunca defraudada…


Seguimos haciendo camino en la misma dirección y sumamos nuevos miembros al blog, necesitados de ayuda para abrazar la fe con alma de niño… -incorporamos hoy a José Miguel y Julian, en espera de resultados, y lógicamente preocupados hasta recibirlos … pedimos por ellos en el deseo de que sean favorables y la gloria de Dios se manifieste una vez más en los que esperan todo de Él- …pensamos igualmente, en los peregrinos de la confianza, hasta recordar a todos, uno a uno… también a sus familias… miramos al cielo y acogidos a la intercesión del Beato Tito, pongamos en común nuestras súplicas, y confiados, esperemos bendiciones y gracias actuales al corazón de cada uno… Dios es bueno y nos ama… confiemos sin vacilar, y nuestra fe dará frutos, del ciento por uno…
«confiando en el señor no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Jesús dijo a Tomás: "¿porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean si haber visto"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos,
llegó Jesús, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». 
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; 
trae tu mano y métela en mi costado;
y no seas incrédulo, sino creyente». 
Contestó Tomás:  «¡Señor mío y Dios míos!»
Jesús le dijo: «¿porque me has visto has creído?
 Bienaventurados los que crean sin haber visto» (Jn. 20, 26-29).

Pedir señales a la fe es poner de manifiesto la propia incredulidad… Jesús llama bienaventurados… dichosos… a los que no necesitan poner a prueba la fe, porque tienen alma de niño y saben de su pequeñez para abordar la vida y su contenido…  La fe es una experiencia, derivada de un encuentro, que nos descubre otras perspectivas más amplias, en anchura, altura, longitud y profundidad, con que mirar el horizonte y acercarse a su grandeza, tanteando las señales, dadas a la luz de una Palabra, que no deja de resonar en el mundo, desde aquella mañana del «ETERNO DÍA», haciéndose escuchar dentro de cada corazón… ¡¡CRISTO VIVE!!…

No esperemos nunca encontrarnos con el Resucitado sin elevar la mirada… sin hacer memoria de cuanto dijo mientras recorrió nuestros caminos… sin comprometernos a seguir sus huellas, haciendo posible su rastro a nuestro paso… Las certezas de la fe, incluyen nuestro presente lleno de incertidumbres… dificultades… conflictos… pero dan un paso más, elevándose por encima de razonamientos… conclusiones lógicas… seguridades caducas… Jesús empeñó su vida sometiéndose al tiempo y sus ambiciones, para abrirnos caminos verdaderos, donde nuestras ansias de vida quedan al margen de ser destruidas por nosotros mismos… 


La vida que Jesús conquistó con su muerte no tiene fin… en ella nos ha dejado a salvo todo lo que el ser humano lleva impreso en su corazón, allí donde guarda la «imagen y semejanza» de su Creador y donde tiene que unirse a Él para hacerlo posible… Se precisa traspasar el tiempo para llegar a ello por nuestra terquedad… pero nos lo puso a salvo por su misericordia… La fe sin ser un recurso a nada, contiene en ella misma recursos para todo… Ojalá nos abramos al don, y apoyados en la fe de los que creyeron antes, no necesitemos privarnos de la gracia que puede aportarnos al vivir de cada día…

Pensemos y recordemos a todos los que queremos hacerles llegar los frutos de la fe por la comunión de los santos, que es de donde dimana la verdadera fecundidad de los hijos de Dios… Sin duda los enfermos de nuestro blog, están paseando por nuestra mente y nuestro corazón en estos momentos, donde quedamos convocados… Para todos queremos un aumento de confianza en el poder de Dios, y para todos pedimos la salud… el consuelo… la esperanza… y la fe… porque desde ahí, la Voluntad de Dios, que es su amor hacia cada uno, puede hacer la magnifica obra, que la gracia trabaja con esmero y precisión, desde sus manos creadoras y recreadoras… Nos acogemos a la intercesión del Beato Tito para hacerlo posible, porque él conoce los caminos de la fe oscuros, y sabe que cuando ponemos los pies sobre ellos, hay luz para pisar y avanzar en la dirección segura del amor de Dios, con que somos amados…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Jesús les echó en cara su incredulidad y la dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, 
y les echó en cara su incredulidad y la dureza de corazón, 
porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. 
Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» 
(Mc. 16, 14-15).

Curiosamente, aunque resulte paradójico, el preámbulo a la fe es la duda, y hasta la incredulidad… qué bien lo ponen de manifiesto los amigos de Jesús, que van paso a paso elaborando cada uno dentro de sí, las certezas con las que hacer frente a la realidad después de la Pascua…  La fe emerge siempre dentro de un proceso… hay que hacer camino… Aunque la Verdad fundamental que la convoca y que incita a incorporarla a la vida y al vivir cotidiano es objetiva, es «de otra índole» que la que solemos manejar los humanos… De ahí, que ni los que estuvieron cerca, ni los que estamos separados -en el tiempo- de aquel prodigio, entramos en su dinámica dejándonos llevar sin resistirnos…

La paciencia de Dios, favorece nuestra terquedad, haciendo intentos de comprensión hacia nosotros, sin dejar de acercarnos el don facilitándonos de mil maneras nuestra adhesión a él… El testigo tiene que ser además apóstol; es ése el siguiente paso que nos urge al compromiso y donde está la insistente llamada de Jesús que invita a los suyos -y en ellos a nosotros-, al despliegue de su proyecto en el tiempo y entre los seres humanos de cada generación…


El Reino, que está entre nosotros desde que Dios habita la tierra, es la misión pascual por excelencia que debemos compartir y ofrecer, los que hemos creído por la fe en la victoria de Cristo sobre la muerte… Ya sabemos que la fe es una actitud ante la vida, porque amplía la visión de la misma, detrás del tiempo… No nos evita nada de lo que el vivir trae consigo, pero sí que nos acerca una luz que nos permite no caminar a oscuras: hay promesas… hay criterios que conducen… palabras que dirigen… valores que priman… Presencia que conforta… 

Nosotros que tenemos la suerte de «vislumbrar» en la fe estos dones, hagamos el camino hacia ella sin escatimar esfuerzos y sin poner «entre puestas» según nuestros deseos «recortados» y nuestros razonamientos «interesados»… Dejemos a Dios ser Dios, y aceptemos el regalo de la vida, como criaturas, remitidos a Él y su Voluntad, valorando lo que con ello nos acerca, y donde, desde ello, nos quiere llevar…


Aprovechemos la liturgia de la Pascua para introducirnos en el misterio de la gracia… Los medios «eficaces» que la Iglesia nos ofrece, son determinantes… Aportemos a la comunión de los santos nuestros deseos de bien para todos los que hacemos cada día camino en la misma dirección y busquemos en ello los recursos de los que nos veamos menos fuertes… Pensemos en los enfermos del blog… recordemos a todos, uno a uno… también a sus familias… Ayudándonos a vivir de la intercesión de los santos, miremos al Beato Tito y pongamos en sus manos nuestras súplicas, dirigidas al cielo, para que él las ponga en la presencia del Señor y de su Madre, y el cielo nos devuelva en gracias frutos de vida a nuestra fe… Sigamos avanzando dirección, la confianza de corazón, y creamos en el amor de Dios nuestro Padre…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; 
pero los discípulos no sabían que era Jesús. 
Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?». 
Ellos contestaron: «no». 
Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontrareis». 
La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. 
Juan le dice a Pedro: «es el Señor». 
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice,: «Vamos, almorzad». 
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era,
porque sabían bien que era el Señor (Jn. 21, 4-12).

El revuelo de los primeros días y el cúmulo de emociones a las que se han ido enfrentando los amigos de Jesús, van cediendo paso a lo cotidiano y van retomando nuevamente la normalidad, aunque «tocada» y hasta «trastocada» por los sucesos ocurridos… El «acontecimiento Pascual» les devuelve a ellos mismos, como eje del que partirán desde ahora, para asumir los siguientes pasos, que se van elaborando al contacto con la nueva realidad, que abre ante ellos perspectivas que aún desconocen, pero que irán siendo iluminadas en el contexto donde normalmente se desenvuelven… 

Hoy volvieron a salir a pescar… recordando otros tiempos, y también en ese entorno, tan entrañable, sugestivo, sensible, y conocido para ellos, son de nuevo confirmados por la presencia del Resucitado, que tiene el «gesto tierno» de prepararles el almuerzo… Esta vez, ninguno pregunta, porque todos le reconocen… Los días, distienden las emociones… y van creando certezas dentro de cada uno, que se atreven a hacer lectura a titulo personal, y se ven coincidir al encontrarse con Él, reconociéndole cuando aparece…   
Lógicamente la vida pascual se abre paso entre los suyos, y vivirán a partir de ahora, de esta experiencia que les hace testigos y misioneros del don recibido… es el fruto de la fe probada, que encuentra el marco de realización dentro de lo cotidiano, dando un viraje a lo real, que no podrá nunca volver a ser como era… 

También nosotros tenemos que disponernos a esta gracia, adhiriéndonos a este don que no deja de ofrecerse de manera eficaz sobre todo en la liturgia… el creyente tiene que beber de la fe de la Iglesia y nutrirse de su vida mientras es alcanzado por ella, hasta poder desplegarla y ofrecerla a su paso, enriqueciendo la misma comunión en la que participa…

Acudamos a nuestra cita diaria que tan estimulada se siente en la eficacia de estos dones… Pensemos y recordemos a los enfermos del blog.. a todos, uno a uno… también a sus familias… y creamos… recemos con fe desde la confianza, y no dudemos que el don de la pascua quiere dejar frutos de vida entre nosotros… Ayudémonos de la intercesión de los santos… nosotros acogidos a la entrañable figura del Beato Tito, miramos al cielo seguros de la misericordia de Dios, que se ha entregado a la muerte, para darnos a nosotros la vida… Pongamos nuestra fe al centro, y dejemos aflorar la esperanza, que dará flores a nuestra alma, y frutos de vida donde nos encontremos…
«confiando en el Señor, no me he desviado»… 

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Se presentó Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a vosotros"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Se presentó Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros». 
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. 
Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, 
¿por qué surgen dudas en vuestro interior?. 
Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. 
Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, 
como veis que yo tengo» (Lc. 24, 36-40).

Hasta que el «acontecimiento Pascual» nos toca el alma, y encontramos al Resucitado, por la fe, y nos adherimos a Él, incorporándonos a su Victoria, para vivir desde esta Luz, hemos de elaborar todo un proceso, que se torna «largo y lento» por nuestra poca percepción a lo «no razonable»…  

No podemos olvidarnos que Jesús vino al mundo, y decidió quedarse para siempre con nosotros, porque la «aventura de la vida», no se puede vivir a golpe de impulsos primarios, reconfortantes y placenteros… Así no es la vida!!  Dios, que la hizo, la perfiló con mucho esmero, elevándola por encima de esas «falsas seguridades» que tanto seducen y tanto distancian de su verdadera esencia…

Hemos visto a Jesús sufrir injustamente en proporciones «desmedidas»… sus acciones benévolas no conmovieron el corazón del ser humano; es más, decidieron acabar con Él, porque su Verdad ponía de manifiesto nuestras mentiras… Su paso al frente, para llevarnos «de vueltas», donde merecemos estar por nuestra dignidad, tiene que motivarnos la voluntad y decidirnos a abrazar la fe y adherirnos a su gracia… 

Abramos el alma al don de Dios que acerca hasta nosotros el Resucitado, y creamos… Hoy pone ante nosotros su paz y esta paz es fruto de la Pascua… Recordemos a nuestros enfermos y pidamos la salud para todos a través de la intercesión del Beato Tito… Por la misericordia desbordante de Dios, en Jesús, podemos vivir para siempre en la confianza… Pero la vida del creyente tiene ya otras perspectivas que tenemos que hacer creíbles dando prioridad a otras vertientes más altas…
«confiando en el Señor,  no me he desviado»… 

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó
y se puso a caminar con ellos. 
Pero sus ojos nos eran capaces de reconocerlo. 
Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?». 
Ellos se detuvieron con aire entristecido. 
Y uno de ellos, le respondió: 
«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén
que no sabes lo que ha pasado allí estos días?». 
Él les dijo: «¿Qué?». 
Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno» (Lc. 24, 15-19).

¡Qué sugerente la escena que nos acerca hoy la liturgia a nuestra consideración!… la certeza de la fe, escapa del todo a los sentidos corporales como vemos aquí de nuevo… el Resucitado, de camino con los suyos, conversando con ellos, escuchándoles explicar las escrituras, y, una vez más, ¡¡no le reconocen!!… Cierto, que la fe tiene otra luz… lo evidente, lo razonable, no ilumina… ¿Dónde está entonces la clave?… 

Ellos habían convivido con él, largo tiempo; Él les había hablado de todo lo que tenía que suceder y sucederle… ¡¡no es suficiente!!… El «acontecimiento Pascual» da un viraje a la vida de los hombres, que no es posible sin «lo que aporta la fe», saber interpretar los hechos, aunque nos lo hayan contado… Curiosamente, una vez más, cuando ellos asocian el gesto que ven realizar a Jesús, a la Palabra que quedó impresa en sus corazones por el tiempo que convivieron cerca de él, se les abre los ojos y el entendimiento a la fe… ahora sí les toca la experiencia y quedan situados en el plano de la realidad trascendente, donde nada de lo anterior, tiene la misma interpretación…

Lo tenemos al alcance de la mano… ¡¡la Palabra!!… Ella es la semilla que florecerá en nuestra propia tierra, abriendo cauces al conocimiento de la Verdad… dándonos acceso al Misterio… certezas a nuestro corazón… luz a nuestros ojos… Pero, no sólo la Palabra; aquí nos encontramos con una gracia añadida… ¡¡la fracción del pan!!… ¡¡la Eucaristía!!… don Pascual por excelencia, en la presencia misma del Resucitado… ¡¡Estará para siempre con nosotros!!… Si damos el salto a la fe y acogemos el don de su Presencia real… objetiva… veraz… le reconoceremos en cada manifestación de su Voluntad, sin salirnos de la confianza de corazón… 

No quiere esto decir, que todo nos vaya a ser entonces fácil, ni gratificante, ¡¡tampoco estará en ello nuestro objetivo!!, nuestra mirada abarcará distancias enormes, que nos permitirán mantener activa la esperanza y asirnos a las promesas hechas, elaborando nuestra escala de valores en su proyecto de vida al que tenemos que sumarnos, permitiéndole prolongarse en nosotros y a través nuestro……


Los amigos de Jesús, después de su Victoria sobre la muerte, cuando se encuentran de nuevo con Él, y le reconocen, se suman sin demora al anuncio de «esta noticia» que trastoca todo, en un despliegue que traspasa el tiempo… No nos quedemos en la muerte ni en el sufrimiento… demos sentido al dolor desde esta vertiente que se abre a nuestro paso y quiere introducirnos en su «secreto», si nuestra libertad hace la opción por ello…

Desde este hallazgo, que va iluminando la fe de los que se acercan al sepulcro vacío y al entorno vital de los discípulos, atrevámonos a creer en su Palabra hasta que nos salga también a  nosotros al encuentro… Recemos, como cada día, unos por otros, en el deseo de ser de los suyos… pensemos y recordemos a los enfermos del blog… a todos, uno a uno… también a sus familias… acogidos a la intercesión del Beato Tito, elevamos nuestras súplicas al cielo en el deseo de que nuestra fe florezca y la gloria de Dios se manifieste en cada uno dándoles la salud y la gracia de ser testigo de su misericordia…
«confinado en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». 
Ella tomándolo por el hortelano, le contesta: 
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». 
Jesús le dice:»¡María!»
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni»!, 
que significa «¡Maestro!» (Jn. 20, 14-16).

La experiencia de la Resurrección escapa a nuestra percepción; nos topamos con ella y no la reconocemos… Está María Magdalena hablando con Jesús mismo, y está llorando su ausencia ante Él; y es que, cuando irrumpe ante nosotros algo ajeno a lo que conocemos, somos incapaces de «reconocerlo»… El «acontecimiento Pascual», la Resurrección, incorpora a la realidad una dimensión nueva, objetiva y real, pero trascendente… con perfil propio… añadiendo matices de dentro afuera… Estamos ante un ejemplo nítido de ello…. el Resucitado pronuncia su Palabra, a «la sustancia» misma del ser de María, y ahí, la despierta… entonces le reconoce… Hay que salir de «lo periférico» para que la experiencia nos toqueLa fe está en lo real, pero referido a su profundidad… 

El encuentro personal de cada uno de los suyos con el Resucitado es pedagógico, por eso lo describe la escritura de forma tan matizada… Para acertar a elaborar el nuestro, es bueno detenernos, observando con mirada inquieta, reflexiva, cada detalle, reincidiendo una y otra vez sobre ello… hasta que también nosotros lleguemos a esta gracia por experiencia… Vemos aquí que la Palabra de Jesús nos devuelve a nosotros mismos, en relación a Jesús, que la pronuncia… «la fe entra por el oído»… el corazón la acoge cuando en él resuena…


Aprovechemos la liturgia de la Pascua, rica en gestos… expresiva… festiva… radiante… -recordemos, ¡¡la liturgia actualiza!!… trae al presente la misma gracia-… La Iglesia celebra la FE en la Vida Resucitada de Jesús, y nos da a gustar su misma Esperanza… Pero ¡¡tenemos que dar el salto!!, hay que ser testigos y apóstoles de este don, que se aprecia poco en nuestro tiempo… No ha sido una victoria a cualquier precio, el don nos ha sido dado por la Sangre de Cristo, Cordero Inocente, que ha puesto su Vida a cambio de la nuestra, aún a sabiendas de que podemos no enterarnos…

Hacer memoria, pasando por el corazón las palabras de Jesús, a la luz de su Victoria sobre la muerte, es el camino cristiano que tenemos que asumir, como don y como tarea… la misión es el fruto inmediato del encuentro real con el Resucitado… nuestro corazón queda vinculado a esta gracia, que nos marca la dirección y nos mantiene mientras avanzamos en la conquista de tan apasionante tarea…

El apóstol tiene que optar por estos valores que tenemos que hacer presentes en nuestro ámbito de relaciones, en nuestra vida cotidiana… hay que darle forma a nuestra vida desde el perfil que marca Jesús incitándonos a expresar el Reino entre nosotros, hasta dilatarlo más y más… Él va delante, pero nos llama y cuenta con nosotros para ello…

El contacto con la fe por la oración diaria, es un cauce que nos irá abriendo el surco cada vez más amplio, por donde la gracia sea cada vez más abundante… recordemos, en el deseo de acercarles la gracia, acercándoles a la gracia, a todos los enfermos de nuestro blog… uno a uno… también a sus familias… sobre todo los que están en un momento más difícil y complicado… No es bueno hacer interpretaciones, ni sacar conclusiones…. tenemos que ser discípulos dejándonos enseñar por el Maestro… nuestra parte que esté garantizada por la fuerza de la comunión de los santos, y lo demás, lo entregamos a la confianza… nos acogemos a la intercesión del Beato Tito y aguardamos con paciencia el don de Dios… 
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María