delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.
Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
También el Papa practica la misericordia, en el gesto de alargar de modo indefinido las gracias concedidas a la Iglesia para el periodo Jubilar, a fin de «que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios«… Haciendo hincapié en la gravedad del pecado -refiriéndose concretamente al aborto-, afirma con igual rotundidad, que «no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, -son todo palabras suyas- que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial» (misericorida et misera, n. 12)… ¡¡Cuánto hay que agradecer que siempre haya remedio para quien se cobija en la gracia de Dios y su misericordia!!…
Deja igualmente tendido un puente de comunión, «a las Iglesias de la Fraternidad de S. Pío X, separados por discrepancias de Roma, concediendo a sus pastores, potestad para administrar válida y lícitamente entre sus fieles, la absolución sacramental, a fin de ayudarles a recuperar con la ayuda de Dios, la plena comunión con la Iglesia católica» (misericordia et misera, n. 12)…
Es un don inapreciable la misericordia de Dios y hemos de estar agradecidos al interés del Papa en acercarlo de tantas maneras y de formas tan concretas a todos los que deseen enriquecerse con ello… ¡¡Ojalá seamos de los que nos vamos enterando y apreciando lo que vale de veras!!… Dediquemos tiempo a la escucha de la palabra de Dios y vayamos acercándonos a la gracia, decidiéndonos a permanecer en ella… crecerán las dimensiones de nuestras perspectivas y la luz habitará dentro de nosotros hasta reflejarse en nuestras acciones…
Recemos unos por otros… Recordemos a los enfermos del blog… a todos, uno a uno… también a sus familias… Acogidos a la intercesión del Beato Tito, pongamos en común nuestra súplicas mirando al cielo, seguros del amor que Dios nos tiene y de su bendición sobre nosotros… nos consuela… nos fortalece… nos sana… y nos curará…
«confiando en el Señor no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…
Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.
Padrenuestro – Ave María – Gloria…


