El Beato Tito tuvo en gran estima el valor de la amistad y se preció de contar con buenos amigos. Son muchos los testimonios que existen en el Sumario del proceso de beatificación en este sentido. Dado su carácter, era fácil entablar amistad, pero no en el sentido superficial del término, sino realmente llegando a crear un ambiente de honda comunicación y de convivencia. Resulta muy significativo el siguiente dato: el P. Tito vive grandes momentos en la soledad de su celda 577 en Scheveningen; allí escribe páginas hermosísimas, fruto de ese silencio y esa soledad, y a pesar de las circunstancias tan especiales que se daban. De Scheveningen sale hacia el campo de Amersfoort y de allí torna de nuevo a Scheveningen. Esta vez ya no va a aquella celda 577 sino a la 632 y ya no está solo sino acompañado de los dos jóvenes protestantes a los que hemos hecho referencia alguna vez.
El P. Tito les dice: Quiero comunicaros que me es muy grato encontrarme en vuestra compañía. La vez anterior estuve totalmente solo en una celda, pero os aseguro que así, es mucho más agradable…
La vida de la gracia, o la gracia en la vida de un cristiano, genera múltiples efectos, que facilitan, las relaciones, la convivencia, la entrega personal y la caridad para con todos… Dios no pide nada extraño al ser natural del hombre, aunque su Presencia en nosotros y nuestra acogida a su don, traiga riquezas a nuestra vida, y nos sea posible, sumar a lo natural, lo humano, obteniendo así, como resultado, el hijo que Dios quiere, en cada uno de nosotros… solidario, fraterno, amigo, hermano…
Parece obvio, porque en verdad en el hombre está contenido este germen de vida… pero no está garantizado que lo expresemos -cada uno- al conjunto, sin esta apertura y disposición a permitirnos florecer en el don que somos, haciendo con ello, el mundo habitable y las relaciones posibles…
Busquemos a Dios, incorporemos la gracia a nuestro diario vivir ¡¡es determinante!! ¡¡nos va tanto en ello!! aceptemos nuestra condición de criaturas, pero despertemos a la conciencia de nuestra filiación divina… somos hijos de Dios y no vamos a encontrar sosiego, mientras no sea Dios nuestro verdadero descanso…
Vamos a buscar la fuerza que necesitamos en la oración, que es el arma poderosa de encuentro con el poder de Dios… vamos a tener nuestro recuerdo diario por los enfermos del blog, peregrinos de la confianza, que luchamos por no dejarnos vencer por el cansancio y el desánimo, apoyados en las promesas de Dios y en su Bondad… pensemos en cada uno, uno a uno y seguros de la intercesión del Beato Tito, en este octavo día de la novena, tan cercanos ya al día de su fiesta, unamos nuestro sentir y pidamos unánimes la salud de nuestros enfermos, la salud del cuerpo y también la del alma… a la vez que la fortaleza, la esperanza, la paciencia y la confianza, para este tramo oscuro que atraviesan en sus vidas… la Virgen, nos conseguirá estas gracias y nos hará sentir su presencia cercana, tierna y bondadosa…
Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942


