“El Carmelo, hasta el final de los tiempos, será un sumergirse en Dios, al calor maternal de María” …
«Donde está la Virgen es una casa donde el diablo no entra
Encabezamos con un texto del Papa Francisco, que bien merece ser rezado por cada uno de nosotros, dejándonos sentir cada palabra en nuestro corazón, adhiriéndonos a ellas por la fe, poniendo cimientos que nos ayuden a fortalecer las raíces donde nos sostenemos…
Despedimos el mes de Julio cobijados nuevamente en el amor de la Virgen, agradecidos de corazón porque han sido muchas las gracias percibidas, acogidas y compartidas a lo largo de sus días… mes carmelitano por antonomasia, empedrado de savia carmelita, de la que al beber, vivimos; y viviendo, aportamos nuestro don multiplicando su riqueza…
Es sugerente, que sea en la cruz, donde Jesús nos entregue la maternidad de la Virgen y nos constituya hijos suyos… nosotros que atravesamos esa ruta difícil, queremos acoger su presencia eficaz, que nos enseñe a dar pasos ciertos en la oscuridad del dolor que nos hace sentir tan vulnerables…
Volvemos a rezar, sin soltarnos de su mano, acercándonos cada día un poquito más a Jesús, en el deseo de seguir haciendo lo que Él nos diga… Sin pretender ser más que criaturas, pero, eso sí, consolados por su misma esperanza, que prenda la fe en nosotros, hasta que descansemos seguros en la confianza…
Pensamos, hasta recordar a todos, en los enfermos del blog… uno a uno… también sus familias… –mañana intervienen a Dieguito, que ya alcanza los quince meses de edad y durante este tiempo han conseguido reducirle el tumor un 85 por ciento. Seguramente después de tanto refuerzo tenemos que enfrentarnos confiados al éxito de la intervención, sin bajar la guardia, para que sea la fe, la que actúe, y nos permita alcanzar lo que tanto pedimos– …presentando al Señor la situación de cada uno, nos valemos de la intercesión del Beato Tito, un día más, y acercamos nuestras peticiones al cielo sin vacilar en la fe…
"¡Qué incomparables encuentro tus designios, Dios mío, qué inmenso es su conjunto!"…
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.
¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
"Señor Tú me sondeas y me conoces"…
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Si digo: «que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,



















