"Nuestro Dios viene y nos salvará"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


La liturgia, particularmente durante el adviento, prestando su voz a la Palabra de los profetas, pretende encender la esperanza en el corazón de los creyentes… no podemos caminar a oscuras los caminos de la vida, cuando las promesas están cumplidas en Jesús, esperando que nos adhiramos a ellas, permitiendo expresar el Reino en el presente…

Ponemos cepos a la gracia, dispersos en la superficie, seducidos por los halagos que nos presentan de mil modos las propuestas engañosas de la cultura actual, que de sobra sabemos todos que no pasan de ser ilusiones; es más, hasta cuando las vemos cumplidas, nos dejan el corazón insatisfecho…

No obstante, hay palabras de otro contenido, que pasan desapercibidas ¡¡no están de moda!!,  y que tienen a la vez capacidad para hacer resonar en nosotros otro mensaje… ¡¡qué cosas!! ¡¡qué Dios el nuestro!!… no se olvida de nuestra indiferencia, a la vez cargada de necesidad, y que nuestras ambiciones no resuelven… ¡¡los sueños, sueños son!!… Sólo la Palabra de Dios puede despertarnos a lo real e iluminarnos el horizonte aunque la distancia que nos separe haya que recorrerla…


Aprovechemos adviento… acojamos el don de Dios, gratuito y generoso, que viene a dar respuestas a nuestro corazón inquieto… Sintámonos habitados por las promesas hechas y dejemos brotar en nosotros la esperanza… ¡¡Dios lo hace!!…

Rezando alimentamos la fe y la crecemos… rezando unos por otros, vivimos la comunión y nos ayudamos a responder a la gracia y dar frutos que nos enriquecen a todos… recordamos a los enfermos del blog, como cada día, uno a uno… también sus familias y nos acogemos a la intercesión del Beato Tito para suplicar con fe la salud para todos en la esperanza de que el cielo nos mire compasivo y nos dé lo que pedimos…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria…

"El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


El fruto de la esperanza es la alegría… y el salmo 126, propuesto hoy en la liturgia es un testigo de este proceso que tiene que ser vivido paso a paso, sin evitar el realismo dramático planteado tantas veces por la circunstancias, y condicionado inevitablemente por la complejidad de lo real…

El cristiano tiene que vivir centrado en la raíz que le sostiene, aunque tenga que balancearse por la dificultad, la incertidumbre, las tempestades de la vida… Somos caminantes; mejor, peregrinos que tienen que hacer rutas por senderos que también requieren nuestro esfuerzo para hacerlos transitables, a fin de que conduzcan al destino donde Dios quiere llevarnos…

La Palabra de Dios, entregada en la liturgia, tiene resonancias históricas y teológicas; y acercaríamos mucho la gracia a nosotros, si despertamos el interés por conocer el contexto donde Dios se dejó escuchar, y aprendemos a interpretar su lenguaje, entregado hoy a nosotros, con la misma eficacia y capacidad de llevarnos a su Voluntad…


Las promesas guardadas en la Escritura, que ya han sido cumplidas en Jesús, tienen que ayudarnos a vivir la fe de manera comprometida… No podemos quedarnos al margen de la salvación, embotados por los estímulos impuestos por las modas de turno… Nuestra cultura cree haber superado la dependencia y pertenencia del ser humano con el Creador, y no sabe que camina errante, esclava todavía del primer pecado… ¡¡qué cosas!! separados de la fuente volvemos al principio, por más que avance la técnica y la ciencia… la soberbia es estéril por mucho que la ilusión le haga soñar…

Recemos unos por otros, para que tengamos la valentía de retornar a los caminos trazados por el Señor, y le permitamos que nos salve por su misericordia… Volvamos a recordar a los más necesitados de su benevolencia, los enfermos del blog… todos, uno a uno… también sus familias… Necesitados de coherencia para presentar nuestras súplicas, atrevámonos a pedir la salud para todos, y que la intercesión del Beato Tito, nos haga dignos de recibir del cielo lo que tanto insistimos al pedir…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria…

"Bendito el que viene en nombre del Señor"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

Si nos dejáramos conducir por la Palabra de Dios, nuestros cimientos serían cada vez más sólidos y firmes, y nuestro corazón descansaría sin titubeos en la confianza… Dios viene a vivir entre nosotros para abrir veredas a nuestros pasos, a fin de que hagamos caminos que conduzcan sin retorno, al bien, la verdad, la justicia, la paz…

El ser humano, herido de trascendencia, qué fácil se deja seducir por el engaño y la inmediatez ilusoria, que dispersa poniéndonos delante los mil halagos, que por el contrario, son los que nos impiden alcanzar, lo mismo que nos intentan ofertar…

¡¡Qué necesidad de Dios tenemos y cuánto nos cuesta rendirnos a la gracia!! Nos parece Dios una amenaza ante las propuestas engañosas por las que nos dejamos fascinar fácilmente, quedando atrapados en la mentira, mermando con ello nuestra más genuina capacidad, que podría llevarnos a metas altas, y ayudarnos a desplegar la fuerza que nos habita, en el ser que somos…


Todo es gracia y debemos ser agradecidos… la gracia actual y común de este momento, es el tiempo litúrgico de adviento, que ojalá estemos viviéndolo con espíritu de acogida al don, y de coherencia hasta permitirle expresarse en nosotros… Los cristianos tenemos que saber percibir la presencia de Dios en el acontecer de cada día y asumir el misterio como forma habitual con que Dios nos desvela su amor infinito en su Voluntad…

Sigamos ayudándonos unos a otros con la gracia de la oración, acercando nuestra fe al conjunto para que dé frutos en cada uno del ciento por uno… Pensemos en los enfermos del blog… en todos, uno uno… también sus familias… Mirando al cielo, amparados en la intercesión del Beato Tito, volvamos a poner nuestras súplicas en la presencia de Dios, para que el cielo nos devuelva en gracias, respuestas de vida a nuestra fe…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria…

"Habitaré en la casa del Señor por años son término"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


La vida cristiana sin referencia al cielo no tiene recursos para sobrevivir. De ahí, que la pretensión del tiempo litúrgico de adviento sea provocar en nosotros el realismo de lo provisional, pero no de forma ilusa e irresponsable queriendo agotar el tiempo en lo sensible y placentero, que el reloj devora sin saciarnos, sino ampliándonos el horizonte, dando paso a la fe alentada en la esperanza, porque ¡¡hay promesas!!, y, aún más, ¡¡es fiel Quien las hace!!…

Que la respuesta a la Palabra proclamada sea el salmo 22, tan conocido, tantas veces rezado y cantado, tan sugestivo; es todo una caricia que despierta en nosotros confianza… Dejémonos tocar el alma por estas certezas que nos dan estabilidad en medio de las «mecidas» de la vida, que tanto nos hacen sentir vulnerables…

Dejémonos conducir por la liturgia… unamos nuestra voz a la voz de la Iglesia, junto a tantos cristianos que rezan, y pasemos por el corazón la fuerza de la Palabra devolviéndola a Dios después de creer en ella y cimentarnos en su poder trasformador…


Volvamos a rezar, convencidos de que la comunión nos enriquece a todos, porque todos necesitamos ser apoyados y fortalecidos para mantener el ritmo de la coherencia y fidelidad en los caminos del bien que nos acercan a la Voluntad de Dios, madurando la fe… Pensemos, hasta recordar a todos, en los enfermos del blog… todos, sí, uno a uno… también sus familias… Mirando al cielo suplicantes, apoyados además en la intercesión del Beato Tito, presentemos un día más nuestros deseos de verles curados, reflejándose en ellos la gloria de Dios, a fin de que su testimonio sea luz para otros muchos que acierten por ello, a encontrar el amor de Dios en sus vidas y entregarse sin reservas a esta gracia trasformante y trasformadora…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria…

"Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


La actitud descrita en el salmo 121, propuesto hoy en la liturgia, está muy acorde con la que debemos mantener nosotros al hacer camino acercándonos al Señor cada día, en el deseo de encontrarnos con Él, seguros, en las sendas de su Voluntad…

La liturgia en este tiempo de adviento, se balancea entre la profecía y el cumplimiento de las promesas, y nos propone una dinámica de movimiento interno, incitándonos simbólica, aunque de manera eficaz, a hacer camino con determinación; alegres, ilusionados, porque la búsqueda y el encuentro son los ejes con que se elabora el don de Dios que cada día germina en frutos de vida para todos los que cosechan en esta siembra…

El tiempo litúrgico de adviento es un marcador en el entretiempo, que nos quiere enseñar a mantener el pulso entre las dos venidas de Cristo, la Encarnación y la Parusía… Cristo, que vino en carne mortal, volverá revestido de Gloria y Poder; y el tiempo es el aliado para preparar este encuentro que debemos amasar con los dones recibidos generosa y gratuitamente, necesarios para realizarse el proyecto pensado por Dios al crearnos y redimirnos…


Tomémonos en serio esta ayuda de la gracia que es el adviento y dispongámonos a corresponder, que los beneficios son siempre para nosotros… Rezando unos por otros, también facilitamos este acceso a la gracia, porque no siempre tenemos la fortaleza de escoger el bien que debemos y que necesitamos para acercarnos al Señor de manera efectiva y eficaz… 

Recordemos, entonces, a los enfermos del blog, que son los más vulnerables por las dificultades a las que tienen que hacer frente, y acerquemos a ellos nuestra fe para que se sientan apoyados y decididos a mantener el camino de la confianza de corazón… con la intercesión del Beato Tito, presentemos nuestra súplicas por todos, uno a uno… también sus familias… esperemos del cielo la misericordia de Dios sobre cada uno, y un aumento de gracia para convertirnos de corazón al evangelio…
«confiando en el Señor, no me eje desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria…

"A ti Señor levanto mi alma"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


Estrenamos año litúrgico, como venimos diciendo hace unos días, y es verdaderamente sugerente el salmo 24 propuesto en la liturgia, recogiendo la actitud adecuada como disposición y acogida a la Palabra proclamada este domingo…

El tiempo de adviento, preámbulo al misterio de la Encarnación que celebraremos en Navidad, es una gracia que suele pasarnos desapercibida por la vorágine de ruido y consumo, generalizado hasta el «desmadre», en nuestro tiempo…

Nos hará mucho bien rezar despacio, todos a una voz, unidos a los cristianos que rezan, este salmo escogido por la liturgia, en el deseo de que tomemos conciencia que los caminos de Dios están trazados, y no podemos llevar nosotros la iniciativa, de forma subjetiva, a la hora de entrar por ellos y recorrerlos… Por tanto, con la humildad de quien sabe que no sabe nada, y necesitados de dar pasos ciertos en el camino de la vida, levantemos el alma a Dios y devolvámosle sus mismas palabras, dejándonos antes tocar por ellas…
«Señor, enséñame tus caminos, 
instrúyeme en tus sendas, 

haz que camine con lealtad; 
enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador.
El Señor es bueno y recto, 
y enseña el camino a los pecadores; 
hace caminar a los humildes con rectitud, 
enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad, 

para los que guardan su alianza y sus mandatos. 

El Señor se confía con sus fieles 
y les da a conocer su alianza» (salmo 24)…

Ojalá aprovechemos este tiempo de adviento para acercarnos a la gracia, y conducidos por la Palabra, que seleccionada por la iglesia llegará oportuna a nosotros cada día, descubramos que la «escuela de la vida» iluminada por la fe, nos dispone a la sabiduría y nos inicia en la búsqueda comprometida de la Voluntad de Dios, donde lo que Él quiere, queda situado antes que nuestros deseos, que suelen no trascender mucho de la comodidad y gustos en los que nos solemos entretener los humanos…

Recemos entonces unos por otros y pensemos, hasta recordar a todos, en los enfermos del blog… todos, sí, uno a uno… también sus familias… ayudados de la intercesión del Beato Tito, elevamos nuestras súplicas al cielo, en el deseo de ver florecer nuestra fe, cosechando de la misericordia de Dios lo que pedimos… que recobren la salud nuestros enfermos, y la gloria de Dios reflejada en ellos, convierta nuestro corazón a lo que Dios desea de cada uno de nosotros, para nuestro bien y el de muchos otros que viene con nosotros haciendo camino a la confianza de corazón…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria…

"Marana tha! Ven, Señor Jesús"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

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Concluimos hoy el ciclo litúrgico, y la Iglesia ya susurra el mismo clamor con que comenzará mañana el adviento, estrenando un nuevo año, «Marana tha, Ven Señor Jesús«… 

La pedagogía con que nos instruye la Iglesia en la liturgia, la conduce el Espíritu Santo que nos señala el norte y nos ayuda con sus mociones a descubrir quién es Dios y cómo debe ser nuestra relación con Él, acercando nuestro corazón a esta luz, que mientras nos alimenta la fe, nos motiva a vivir de la gracia, verdadero caudal que puede saciar nuestra sed de infinito…

El salmo 94, en el que descansa este grito, esta súplica, este deseo, es el mismo salmo con que se inicia cada día la alabanza, en la Iglesia, que une y reúne a los cristianos en la presencia de Dios, proclamando a una voz nuestro credo, afirmando los atributos de Dios y renovando nuestra fe en Él, reconociéndole además en sus obras y en su obrar admirable…

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Dejarnos llevar acrecentando la comunión, es la mejor manera de participar de los dones que Dios quiere concedernos y de disponernos a recibirlos dándole prolongación en nosotros para que también a través de nosotros sean muchos más los que participen de ellos…

Pensemos, como cada día, hasta recordar a todos, en los enfermos del blog… todos, uno a uno… también sus familias… y cobijados en la intercesión del Beato Tito, miremos al cielo suplicantes pidiendo a Dios la salud para todos y la capacidad de abrirnos a la Voluntad de Dios, madurando la fe para que los frutos nos permitan gozarnos en Dios y seamos capaces de reflejar la gloria de Dios entre nosotros y a través nuestro…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María – Gloria…