"Los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, dándole golpes"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, dándole golpes. 
Y tapándole la cara, le preguntaban diciendo:
 «Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?»
E, insultándolo, proferían contra él otras muchas cosas«
(Lc. 22, 63-65).

Si miramos de cerca, no hay razón para estar delante de esta imagen… ni estos hombres tienen argumentos para hacer con Jesús, lo que hacen… ¿Quién o qué, motiva estas acciones, de las que es imposible sacar algún provecho para alguien?… Es verdad; nos conmueven estas escenas, reflejo nítido de otras muchas, que de mil maneras convivimos con ellas; aunque, mas pronto creamos coraza a nuestros sentimientos -para poder soportarlas-, que de verdad nos cuestionamos, para dar, al mal y su poder sobre nosotros, la importancia que tiene…

Estamos ante límites ¡cierto! pero limites del todo reales y actuales… Hasta llegar al colmo, son muchas las acciones sumadas -sin escrúpulos- que van generando consecuencias, a las que llegados a un punto, somos arrastrados, sin dominio, a donde nunca hubiéramos pensado, ni querido llegar… El mal empieza solapado… incluso, «so capa» de bien… hasta que nos devora, haciéndonos presa de sus garras… ¡¡qué poco miedo tenemos al pecado!!… y su primer efecto es deshumanizador… ahí está la trampa, y de ahí deriva el espectáculo que contemplamos, icono real de tantas situaciones cotidianas y objetivas donde se encuentran tantos, en este momento… La pasión de Jesús no ha dejado de sucederse, desde que el ser humano se dejó engañar por el maligno, quedando todos heridos en aquella «simple» seducción de «querer ser como Dios»…

Mirando a Jesús -después de haberle escuchado predicar sus propuestas- recorrer paso paso este drama, llegando hasta el final, dando cuerpo con ello a los valores en los que cree, tenemos que vislumbrar, aunque sea oscuro de percibir, que él ha sido capaz de abrir una senda que conduce a la verdadera realidad que Dios ha pensado y querido, y que no somos capaces los humanos de dejarla relucir… 

Sin duda, tendremos también nosotros que traspasar estas consecuencias que están de mil modos diseminadas, y a la que también nuestros pecados colaboran… Si nos acercamos a Jesús, y a sus actitudes, que le permiten «sufrir de otro modo», podemos aportar también nosotros, a nuestro dolor, la confianza, y aprendiendo de él humanidad, colaborar a que el bien se deje ver en la vida y en la convivencia de unos con otros…


Sólo hay un JUSTO… un INOCENTE… Sólo recibiendo su amor, nos curamos, y podemos aprender el amor… Para ello el primer paso, es la Fe, en Él… El acto de fe se fortalece con la oración… Recemos pues y ayudémonos unos a otros, con la oración… Pensemos en los enfermos del blog… recordemos a todos, uno a uno… también a sus familias… Muchos están sufriendo situaciones difíciles y pasan momentos oscuros que necesitan reforzar con nuestra ayuda y nuestra comunión… Miramos al cielo en el deseo de que la gracia nos toque el alma y nos agarremos fuerte al don de Dios que es infinito y que está deseoso de darse…  Nos acogemos a la intercesión del Beato Tito, que fue un entrenado fiel en el amor gratuito hasta el extremo, como el de Jesús… él puede ayudarnos a perseverar, seguros y firmes en el premio de la voluntad de Dios, que es su misericordia… Pidámosle que nos consiga de Jesús y de su Madre la salud para todos, a la vez, que nos ayude a despertar a la verdad y al bien, para empeñarnos en la realización del Reino entre nosotros… aquí y ahora… Afirmemos nuestra opción por la confianza, y seamos agradecidos a la obra de la redención, realizada por Jesús, y que tiene que ser operativa en cada uno, por nuestra adhesión a tan inmerecido don…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

«Y enseguida, estando todavía hablando, cantó un gallo. 
El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, 
y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: 
«Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces» 
Y saliendo afuera, lloró amargamente» (Lc. 22, 60-62).
Ciertamente Pedro no «conocía» a Jesús, cuando «cobardemente» quería evadir, lo evidente… con la ventaja de que Jesús, sí conocía a Pedro… Él sí era amigo fiel… Hizo falta su mirada, «desde lejos»…, sin palabras…, para ser devuelto Pedro a sí mismo; y, ahora sí, salir afuera y llorar amargamente… Con este llanto se sitúa Pedro en la realidad, y empieza a hacer camino, aunque, con tanta distancia por medio, que no se encontrará con Jesús, de nuevo, hasta que éste haya resucitado…

El pórtico del camino de la cruz, no fue para Jesús menos amargo que a lo que aún tendrá que enfrentarse… Judas le ha entregado… Pedro le niega por tres veces… ¿qué puede esperar Jesús entonces de sus enemigos?… verdaderamente las tinieblas han caído sobre él y le resultará difícil llegar hasta el final… Su amor hasta el extremo lo hará posible y gracias a ello, quedaremos todos justificados…

Ante la pasión de Jesús no hay mucho que decir… podemos sentirnos a la deriva, ocupados por las fuerzas poderosas del mal, y vernos todos reflejados en las actitudes opacas de quienes salen al escenario… Pero no merece la pena… no nos llevaría a ninguna conclusión que nos capacitara para hacer lo contrario…  en quien de verdad hemos de poner los ojos, es en Jesús, hasta ver, que su señorío es el que está juzgando al mundo, sin necesidad de salir del presente, ni de la realidad, por más adversa que nos salga al paso…  

Como decimos casi a diario, aún hay cuaresma para aprovechar los medios que hacen eficaz la gracia… rezar con los relatos de la pasión, en silencio… reflexivamente…. agradecidamente… El amor de Dios en Jesús se acerca a cada uno, y en su perdón restauramos la gracia, haciendo de su cruz, bendición para todos… Hagamos actos de fe en el Jesús doliente… manso… sereno… que es Rey y Mesías, de un Reino que no acertamos a dar con él, hasta permitirle expresarse entre nosotros…


Insistir en la relación con Dios, haciendo oír en el cielo nuestra oración humilde, insistente, y confiada, es un medio también eficaz de disponernos a reconocer de dónde tenemos que extraer la luz y la fuerza para seguir haciendo camino seguro hasta la Verdad plena… Tenemos que seguir acercando la fe de unos a otros, para que las actitudes de fondo no desfallezcan… –hoy tenemos el dolor en el alma por la muerte de Enrique Garófago… fiel amigo de estas carmelitas que le hemos acompañado durante años en su enfermedad y que de forma imprevista se ha visto sorprender por su llegada la reino… ciertamente ha hecho un camino envidiable de fe y coherencia, y sin duda lo habrá visto coronado al llegar… Ha rezado diariamente por los enfermos del blog, y ha ofrecido este medio de ayuda a muchos amigos suyos, que también han rezado. Le damos gracias a Dios por el testimonio de su vida y no dudamos de su intercesión ahora que lo tiene más fácil-… Recordemos igualmente a todos los enfermos… uno a uno… también a sus familias… hagamos hincapié en los que están en un momento más difícil, y desde la intercesión del Beato Tito, pidamos al cielo la salud para todos y un aumento de fe y esperanza para mantener la confianza de corazón en las rutas más oscuras de este lado de la vida… En el sufrimiento de Jesús podemos encontrar el nuestro, dejándonos sanar en sus heridas…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Judas, ¿con un beso entregas al hijo del hombre?…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
«Apareció una turba; iba a la cabeza el llamado Judas, uno de los doce. 
Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al hijo del hombre?»…
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, 
y a los ancianos que habían venido contra él: 
«¿Habéis salido con espadas y palos como en busca de un bandido? 
Estando a diario en el templo con vosotros, no me detuvisteis.
Pero ésta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas«
 (Lc. 22, 47-48. 52-53).

El primer «azote» recibido por Jesús fue la traición de un amigo… uno de los suyos, lo vendió por 30 monedas… ¿es posible?… ¡¡el dinero!!… ¡¡qué escena tan expresiva… tan cuestionante… tan reveladora!!… ¡¡empezamos mal!!… todos «quedamos» desestabilizados en el primer paso dado… Cambiando la dirección, el camino se torna laberinto

¿Quién es la víctima, Jesús? ciertamente que sí… pero, con cuántas ventajas por su parte, nos dejará llegar hasta el final, para que pongamos al descubierto nuestras mentiras… nuestras cobardías… nuestras ambiciones… y ¡¡ojalá, entonces aprendamos, que por ahí, la tragedia a quien llega, es a nosotros mismos!!… Y ¿hacía falta pagar este precio para ello?… pues, lo hicimos inevitable… Como bien dice Jesús, asistimos a «la hora del poder de las tinieblas«…
Ciertamente lo que es para nosotros «tiniebla y caos», es para Jesús, «SU HORA»… de ahí, que sólo Él puede dar el paso al frente y llegar hasta el final… Conmueve verle enfrentarse solo… dueño de sí… decidido… aún más, dejando a salvo a los suyos, que aún no pueden abordar este momento… No son «cobardes»; simplemente no les llega el amor, para anteponer la vida del amigo, a las suyas propia… Justo lo contrario de lo que hace Él, y, para lo que Él, lo hace… 

Lógicamente, cuando vengamos de vuelta, nos lamentaremos todos, de haber ido rezagados e incrédulos, en el seguimiento de su Persona y de su Don…  Y, nunca será tarde, no porque no hayamos llegado demasiado lejos, sino porque su amor es hasta el extremo… Él nos conoce, y nos asume en nuestra dejadez e ignorancia, en el deseo de ayudarnos a despertar el amor, acogiendo el Suyo y dejándonos curar por Él… 

Aún nos queda cuaresma para mirar de cerca estos acontecimientos y ablandar el corazón en ellos… lo más provechoso es centrar la mirada en Jesús… en sus actitudes podemos revestirnos de humanidad… en ellas está la dignidad del ser humano, necesarias de rescatar para que el mundo sea habitable… No seamos indiferentes, porque es el cielo lo que está en juego… y la vida pasa, pero el cielo es eterno… 

Recemos, pues, unos por otros y ahondemos en estas verdades, que tienen la luz propia, para vivir… sufrir… amar… y hasta morir… Alumbremos la fe de todos, acercando la nuestra al conjunto; es la mejor manera de sacar provecho a la comunión… Pensemos hasta recordar a todos los enfermos del blog… a todos, uno a uno… también a sus familias… Y bajo la mirada y la intercesión del Beato Tito, atrevámonos a pedir con el corazón en la confianza, la salud para todos, a la vez que una conciencia más sensible, para ser coherentes con lo que queremos recibir de Dios, sin olvidarnos de lo que -a su vez- quiere Dios recibir de nosotros.

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Que no se haga mi voluntad, sino la tuya"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

«Se apartó de sus discípulos como a un tiro de piedra, 
y arrodillado oraba diciendo:
 «Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz; 
pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». 
Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba.
En medio de su angustia, oraba con más intensidad. 
Y le entró un sudor como si fueran gotas espesas de sangre» 
(Lc. 22, 41-44).

¡¡Dramático momento Getsemaní!!… ¡¡sugestiva imagen donde Dios mismo se enfrenta al pecado del mundo, solo y con miedo!!… con este pórtico le vemos poner los pasos en su destino último y asumir en primera persona la misión encomendada por su Padre… Muy cerca están los suyos, «dormidos» en su ignorancia, desprovistos de recursos para esta hora, que se les va a quedar a todos muy grande… Vemos que el sufrimiento tiene siempre una arista de tentación… hasta a Jesús le hace sentir vulnerable… Su adhesión al Padre le sostiene en la prueba, y por su coherencia y determinación de llegar hasta el final, podemos escapar hoy, de las garras seductoras del maligno, los que le miramos avanzar decidido hasta la cruz

Habían sido varias las veces que Jesús había alertado a los suyos de este momento… incluso, algunos, habían hecho alardes de valentía, de llegar con él hasta el final… Hoy, es Jesús solo el que asume su destino, en bien de todos, a la espera -eso sí- de que esta experiencia, donde quedarán todos «tocados», les capacitará también a ellos, para asumir cada uno, su propio destino ante Dios, en primera persona, y también, en bien de muchos…


Busquémonos, a partir de ahora, hasta encontrarnos, en los personajes de la pasión, porque todos estaremos presentes, reflejados en ellos… Pero no hagamos juicios, simplemente dejémonos sorprender… el don de Dios tiene que ser acogido… aceptado… recibido… la capacidad receptiva, es también don; y en ello, ha de estar nuestro empeño… la actitud correcta es, la PASIVIDAD ACTIVA….

Pero, no nos olvidemos, Jesús dice a los suyos que rezar sostiene… sin rezar, es imposible sufrir … esperar… confiar… avanzar hacia adelante en la ruta segura de la Voluntad de Dios… tiene trances duros, es cierto, pero es caminoel destino es cierto y seguro… Él pasó primero, para asegurarnos que, la senda quedó abierta con su amor hasta el extremo

Hagamos cuaresma junto a Jesús, en silencio meditativo… reflexivo… orante… Acudamos a la oración confiada cuando el dolor nos oprime, y, creamos… Recemos unos por otros, a fin de que nuestra fe se fortalezca, y tengamos la valentía de vivir de esperanza… Pensemos en los enfermos del blog… recordemos a todos, uno a uno… también a sus familias… miremos al cielo acogidos a la intercesión del Beato Tito y pongamos en común nuestras súplicas… Son muchos los que pasan momentos de aprieto y dolor… queremos verles a todos sanos… algunos necesitan milagros… pero la fe, puede hacerlo… Que no falte lo que dependa de nosotros, y no desconfiemos de la Voluntad de Dios, que nuestro bien es lo que le da el ser… El amor de Dios, conduce nuestra vida hacia Él, y esa es nuestra paz y el motivo de nuestra confianza… Dios es fiel…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…
Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"La soledad de la Virgen, sepultado Jesús"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, 
y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. 
Y como para los judíos era el día de la Preparación, 
y el sepulcro estaba cerca,
pusieron allí a Jesús» (Jn. 19, 41-42).

El silencio de la muerte nos lleva a desembocar en la «espesura» de la fe, ¡¡no siempre es fácil creer!!… sin esperanza no hay luz que traspase la «densa noche», que el dolor provoca al alma…  esperanza activa, que avanza al «susurro» de las promesas hechas: «en la Palabra había vida, y la vida, era la luz de los hombres«…

Que la muerte de Cristo entrañe un misterio insondable e inabarcable, no le resta realismo, ni drama… ¡¡lo tenemos delante!! le arrebataron el Hijo a su madre, hasta la muerte y el sepulcro… esta verdad es real y objetiva… podemos mirar a la Virgen, y quedar en su dolor, doloridos y cuestionados… Una vez más, estamos ante el llanto amargo de tantos y tantos, como se ven sometidos a esta misma tragedia… ¿Hacía falta vernos aquí?, ¿haber llegado por este camino?… Ciertamente que no, pero los pasos dados, han trasformado -o deformado- todo para siempre… nada será ya, nunca igual… desde ahora, dependerá todo de la hondura, con que cada uno, se entregue a la fe, y se deje iluminar por ella… camino personal de madurez espiritual y humana…


Los pasos dados por Jesús no fueron en vano… de ellos, cosechará la Virgen estos frutos, que podemos ver nosotros, florecer ahora… Acercándonos a estos acontecimientos, hasta ser introducidos por ellos, en la experiencia que intentan trasmitir al alma, sentimos la vida con otra densidad… encontramos argumentos para muchas incógnitas… y nos cuestionamos la fe, no como un añadido a lo que somos… hacemos… tenemos… sino como respuesta a lo que no somos capaces de abarcar… abordar… comprender… aceptar… 

No lo olvidemos… a los pies de la Cruz, nos entregó Jesús a su Madre… la dejó con nosotros, para que recorriéramos con Ella el camino de la vidailuminados en su fealumbrados con su esperanzaacunados en su confianza… Pero, no pasemos por alto su dolor… su desprendimiento… su soledad…


Aprovechemos la cuaresma… valoremos el don del amor de Dios hasta el extremo, y convirtámonos… acerquémonos a la gracia y hagamos opción firme por lo que Dios quiere… Salgamos de las mentiras que nos seducen de mil maneras y aprendamos a ser libres en la voluntad de Dios… camino que empieza aquí y que el tiempo no lo agota… necesitamos el cielo para desplegar tanta gracia y tanta dicha… Y Jesús con su muerte, lo abrió de par en par, y para siempre…

Con este «eco» en nuestro corazón, acudamos a la oración, para ser revestidos de la gracia que necesitamos… ayudémonos unos a otros con la oración compartida… con el regalo de la comunión… pensemos, hasta recordar a todos, en los enfermos del blog… uno a uno… también en sus familias… el dolor oprime y comprime, y necesitamos la fuerza de la fe, para mantener la confianza… miramos al cielo acogidos a la intercesión del Beato Tito, y esperamos el auxilio de la gracia, con que Dios nos bendice, con su consuelo y su paz… Él sabe que pedimos -en racimo- la salud para todos y de esta fe, tenemos que cosechar copiosos frutos que enriquezcan a todos…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Jesús bajado de la Cruz y entregado a su madre"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Vino José de Arimatea, miembro noble del Sanedrín, 
que también aguardaba el reino de Dios; 
se presentó decidido ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
Informado por el centurión, de que estaba muerto Jesús, 
concedió el cadáver a José. 
Éste compró una sábana y, bajando a Jesús, 
lo envolvió en la sábana» (Mc. 15, 43.45-46).

Las esperanza cristiana no nos evita el dolor… Tenemos delante el corazón traspasado de la Virgen, con su hijo muerto en los brazos, culminando la «tragedia de las tragedias» de la humanidad… encarnando -porque es lo que Dios vino a hacer a este mundo- tantos dramas injustos e innecesarios como provocamos los seres humanos… sin razón y sin razones, pero con efectos reales e irreversibles…

¿Qué podemos aprender de la Virgen, acercándonos a ella, con Jesús muerto en sus brazos, sostenida por la «sola Palabra» que aún tiene que cumplirse?… ¿Nos atreveríamos a pensar que esta imagen puede ser una «estampa» de la confianza?… ¡¡dolorosa confianza!!… ¡¡¡no!!! ¡¡esperanzada confianza!! que nos quiere situar en otro plano de la realidad, donde aún no nos desenvolvemos, porque no tenemos la fe arraigada al alma…

El cristiano tiene que llegar hasta aquí, para que la vida merezca la pena y busquemos al Señor en los entresijos de la realidad ¡sea la que sea! cultivando nuestra vida para que florezca el Reino…


Estamos en cuaresma… el Señor nos llama a la conversión… pero sólo el amor, convencido de este Amor hasta el extremo, puede incitarnos a querer cambiar de actitudes ante la vida… ante el prójimo… ante Dios mismo… Debemos pararnos a rezar… a pensar… a contemplar… ante el acontecimiento de la Cruz del Señor… Convivimos con mucho dolor… tanto, que sólo en «este dolor» puede verse consolado e iluminado… porque este dolor tiene respuesta… a este dolor le habita la esperanza… Solo que esta esperanza es teologal… Hay que hacer camino para dar con ella… y en el encuentro con esta gracia se iluminará la fe, y podemos -entonces- vivir confiados… 

Con nuestro recuerdo diario por los enfermos del blog, rezamos, también hoy, por todos y cada uno… incluyendo sus familias… elevamos la mirada al cielo acogidos a la intercesión del Beato Tito, y pedimos la salud para todos, a la vez, que la gracia para recorrer esta camino difícil con el corazón en la confianza… El consuelo de la fe es una experiencia objetiva que nos permite trascender, hasta percibir otra realidad, no menos objetiva, aunque sí más honda… No desistamos que estamos en las manos de Dios y su amor nos cubre…
«confiando en el Señor, no me he desviado»… 

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, 
salió al sitio llamado «de la Calavera» 
(que en hebreo se dice Gólgota), 
donde lo crucificaron; y con él a otros dos, 
uno a cada lado, y en medio, Jesús.
…Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, 
la hermana de su madre, María, la de Cleofás, 
y María, la Magdalena» (Jn. 19,17-18.25).

Asistimos a la muerte de Jesús, y nos encontramos con el corazón traspasado de dolor, de la Virgen, que está presente… Es también una estampa fácil de trasladar a nuestros días y de la que tantas veces somos testigos, quedando perplejos… confusos… cuestionados…

La herida del pecado que padece el mundo, tiene consecuencias verdaderamente trágicas, con las que convivimos, sin lograr interpretar, y sin conseguir evitar… Y a pesar de que tenemos que encontrar nuestro dolor, dentro del dolor del crucificado; el dolor de la pasión y de la muerte de Jesús, es provocado por nosotros… No es comprensible que podamos ver morir nuestra muerte en su poder, y que su amor hasta el extremo le haya llevado a empeñar su vida, para que salvemos la nuestra… El cielo está desde entonces, abierto para siempre…
El camino de la vida es para acercarnos a ese don gratuito e inmerecido, aunque escapamos fácilmente a esta conciencia, porque, es cierto, a cambio se nos pide pagar, el «insignificante precio» de dejar a su iniciativa, el día y la hora de llegada… Porque no es un castigo separarnos en el tiempo, si el objetivo es coincidir en el destino para siempre… ¡¡hablamos de un don eterno!! ¡¡EL CIELO!!… es simplemente, acercar a cada uno, su mejor manera de llegar seguros… quien nos encamina es la providencia del Padre, que es la expresión de su misericordia… ¿Cómo no vivir confiados… seguros… esperanzados?… ¡¡mucho mayor fue el precio que le hicimos pagar nosotros a Él!!

Enraicemos nuestra esperanza -con la de la Virgen- en este don, y ofrezcamos el dolor que sufrimos, para ser a cambio iluminados… Nuestra corta percepción no trasciende, atrofiada en lo más primario de nosotros mismos… Debemos elevar la mirada… aspirar… desear… encender el corazón en las verdades últimas, que nos darán aliento para vivir desde otros criterios, donde sufrir duele mucho ¡lógico!, pero el horizonte queda iluminado y podemos ahondar e ir cultivando, la perla preciosa del reino, que de nosotros depende, que se exprese en el «aquí y ahora»… y, esa es nuestra tarea…


Acudimos, como solemos hacer, a nuestro encuentro diario, y rezamos unos por otros en el deseo de ayudarnos a provocar la experiencia creciente de la fe en cada uno, porque la fe tiene que ser personal… Dios tiene que habitar en cada corazón para ser iluminado… Pensemos, hasta recordar, a todos los enfermos del blog… son muchos y tienen que estar todos, uno a uno… también sus familias… Sabemos que sufrir es parte del vivir, y queremos vivir con sentido nuestra vida entera… Nos acogemos al cielo para ser ayudados, y nos amparamos cariñosamente en la intercesión del Beato Tito, fiel compañero de camino, en esta ruta de la confianza, por la que buscamos al Señor en su Voluntad… nuestro tanteo se hace unas veces más perceptibles que otras, pero sabemos que siempre está…

Ponemos en común nuestras súplicas, y el Señor sabe que el presente que le hacemos llegar, es nuestra confianza en Él, a la espera de que el cielo nos bendiga copiosamente con dones perdurables con los que responder a su amor y su misericordia… Él sabe cuánto deseamos la salud de nuestros enfermos y cómo queremos ayudarles a crecer en la fe… la esperanza… la confianza… Este camino difícil por el que ellos pasan, tiene que ser iluminado con la fortaleza… el consuelo… la paz… y esto lo tenemos que hacer posible desde la comunión de los santos… La Virgen y el Beato Tito, nos ayudarán…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"El encuentro de Jesús y María en el Camino de la Cruz"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!

«Lo seguía un gran gentío del pueblo, 
y de mujeres que se golpeaban el pecho 
y lanzaban lamentos por él» (Lc. 23,27).

¡¡Qué parco el evangelio en resaltar la figura de la Virgen en el camino de la Cruz de Jesús!!… ¿Qué nombre podemos poner, al dolor silencioso de la Madre, que llega en el más absoluto anonimato a los pies de la Cruz, firme en su fe, hasta permanecer de pie, ante el Hijo muerto?… La esperanza activa de la Virgen, le capacita para acercarse al dolor de la muerte del «INOCENTE», traspasada, sí, pero sin derrumbe

Por la Palabra, contenida dentro de su corazón, guardada por la fe, a la espera del despliegue de la luz que entraña, avanza decidida y sin titubeos, segura de que lo dicho por Jesús, se cumplirá… Cuando el dolor madura la fe, el tiempo abarca la conciencia de lo eterno, y lógicamente, se cambian las perspectivas… Es otra mirada… otra luz…


El dolor que cubre de oscuridad el corazón de la Virgen, no es sólo el de Jesús… En el dolor de Jesús habitan todos los crucificados de la tierra… y Ella, por su fe, está madura para compartir la entrega, el dolor y la misión del Hijo… Su consuelo es el que llegará a nosotros cuando por el «último salto», de la Cruz al cielo, perdamos la visión de Jesús, y a cambio queden, de par en par abiertas, sus puertas para siempre… 

Por la luz de la fe, llegaremos a dar con esta senda, y la presencia cercana de la Virgen nos ayudará a creer en las promesas… a mantener la espera… a sufrir con sentido… y a entrar -sin retorno- en la Voluntad de Dios por el camino cierto y seguro de la confianza de corazón…


Recemos también hoy unos por otros y ayudémonos a crecer en la fe… Que seamos creyentes de esperanza… miremos de cerca la Cruz y sintámonos culpables por no valorar, hasta convertirnos, el amor de Dios… Todos hemos crucificado a Jesús, y todos colaboramos con nuestros pecados al mal del mundo… Ojalá lloremos con corazón contrito y nos abramos al don, dándole acogida hasta crecerlo en nosotros… No sufrimos inútilmente; lo descubrimos junto a este dolor, viendo sufrir a la Madre y al Hijo… pongamos junto a ellos el dolor de nuestros enfermos, para que se ilumine en esta llama de amor incandescente, que purifica… redime… sana… y salva… Tengamos ahora nuestro recuerdo diario por los enfermos del blog… pensemos en todos, uno a uno…. también en sus familias… Acercándonos a quienes han sabido sufrir, hasta morir creyendo, amparémonos en la intercesión del Beato Tito, en el deseo de que miremos al cielo con el corazón confiado… En la paciencia de la fe, sembramos nuestro dolor y nos rendimos a la Voluntad de Dios, que es nuestro Padre y nos ama infinitamente… Iluminemos el sufrimiento en estos misterios y acojamos la gracia que de ellos destila… Es para nosotros… Seamos valientes… confiemos…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"Al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«El niño se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres.
 Éstos creyendo que estaban en la caravana, anduvieron el camino de un día
 y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos;
 al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. 
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo,
 sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas.
 Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: 
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? 
Tu padre y yo te buscábamos angustiados» 
(Lc. 2,43-46.48).

No nos narra la Escritura en este pasaje una «travesura» de Jesús, de la que nos sería fácil sacar varias conclusiones… no, estos incidentes, que parecen normales, aunque desajustan y alteran la normalidad, como pasa tantas veces en la vida de cualquier familia; en este contexto, nos obligan a contemplarlo, dando el salto decisivo de lo «razonable», a la fe… sorprende que aparezca de manera imprevista, aunque viene dándose en el desenvolvimiento normal de un trayecto… en la vida del creyente, cuando la fe se impone como norte desde donde se vive, conlleva siempre rupturas, que los afectos se resisten a entregar… Un judío a los 12 años, deja de ser niño, y con este gesto, Jesús marca, hasta remarcar, la nueva y decisiva etapa que se inicia en su vida, y que incluye la vida de los suyos… 

La actitud de la Virgen es verdaderamente aleccionadora… el respeto al misterio de Jesús, su Hijo… no es la primera vez que le conduce a guardar en el corazón, no sin dolor, lo que no entra en su cabeza… Ella, elabora reflexiva y silenciosamente cada paso… cada gesto… cada palabra… y la luz, oscura o deslumbradora, donde siente poner sus pies al hacer camino, va configurando su alma creyente, discípula fiel, acercándose a la misión confiada… 


En su ejemplo valoramos cómo la entrega se hace misión cuando el corazón ha madurado en la fe… y queremos acercarnos a su alma para entrar también nosotros por los caminos de la Voluntad de Dios, hasta que los recursos para vivir, fluyan todos de la confianza que nos da, saber que la vida, sin referencia al cielo, es un laberinto que nos recorta las alas, por ver frustrados la mayoría de nuestros proyectos

La Virgen vive atenta, y hace camino en cada acontecer, creciéndose en la hondura y profundidad, con que a su tiempo, dará alcance al don que le sobrepasa… su actitud coherente de discípula, le ayuda a caminar con el oído atento y el corazón despierto, por el mismo camino que recorrerá su Hijo, con el objetivo bien definido de llegar hasta el final, porque la verdadera luz está en la frontera donde se cruza de lo relativo a lo esencial… y ese es el camino de la vida, que podemos facilitar con los medios que la gracia trae hasta nosotros y nos lo acerca de múltiples maneras en los mil sucesos de cada día…


Seguimos avanzando la cuaresma y seguimos haciendo camino… rezar es avanzar… rezar unos por otros, es disponernos a acoger el don… los enfermos del blog, ocupan nuestro interés, y nuestro deseo es ayudarles a crecer en la fe y en la esperanza… Recordemos a todos, uno a uno… también a sus familias… Son muchos los que pasan momentos intensos de dolor… es difícil la lucha, pero no vamos solos… tenemos las armas que suavizan y fortalecen… que consuelan y cobijan… Una vez más, es por la intercesión del Beato tito, como queremos acercarnos al cielo, esperando confiados, multiplicar el fruto de nuestra fe en gracias actuales para cada uno y la curación para todos, para gloria de Dios…

Despedimos ayer a Rosario Caro y tenemos que valorar, como un don inmenso para ella, cómo la hemos cuidado mientras sufría… Dios, que escribe derecho con renglones torcidos, habrá coronado su confianza, y sin duda, le concederá a partir de ahora, que ella nos siga ayudando a los que aún vamos de camino… el cielo y la tierra tiene eslabones de comunión entre los «peregrinos de la confianza»… Dios hace una historia preciosa, donde todos somos protagonistas ocupando un lugar diferente… merece la pena, fiarse hasta confiar, porque es fiel quien hizo la promesa…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María

"José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, y se fue a Egipto"…


Oración escrita por el Beato Tito Brandsma el 12-13 de febrero de 1942 

delante de una estampa de Jesús, en la cárcel de Scheveningen.

Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el amor del más querido amigo,
y siento que, al amarte yo, consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.

Este amor tuyo -bien lo sé- produce
sufrimiento y exige gran coraje;
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.

Feliz en el dolor mi alma se siente:
la Cruz es mi alegría, no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti, Señor, estrechamente.

Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina muestra serán de tu ternura,
porque a ti me asemejen redentores.

Déjame, mi Señor, en este frío
y en esta soledad, que no me aterra:
a nadie necesito ya en la tierra
en tanto que Tú estés al lado mío.

¡Quédate, mi Jesús! Que, en mi desgracia,
jamás el corazón llore tu ausencia:
¡que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!


«Cuando se fueron los magos, 
el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; 
quédate allí hasta que yo te avise, 
porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». 
José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, 
y se fue a Egipto» (Mt. 2, 13-15).

La Virgen está unida al misterio de Cristo desde que se puso a disposición de la Voluntad de Dios y decidió vivir bajo su iniciativa, supeditando su «querer e intereses» a la sorpresa de cada momento… Ciertamente la fe no le evita nada, ni a ella, ni al mismo Jesús, que se somete al tiempo y las circunstancias, como cualquier contemporáneo suyo…

Tenemos delante -en esta escena-, una «estampa», de las muchas que nos encontramos hoy a cada paso, y a la que tantos y tantos se ven obligados «fortuitamente»… También Jesús quiso pasar por ello, y «perderse» entre las filas interminables de quienes tienen que huir por sobrevivir… aunque esta vez, el dolor de esta «tiniebla», oscurece directamente el corazón de la Virgen y de San José, que se enfrentan a la incertidumbre de hacer camino «de noche», sin más certeza, que «un sueño amenazante», a través de «un ángel del Señor»…


El espacio vital de la Virgen es el Misterio… su maternidad le va introduciendo en él, y no porque se fíe de Dios deja de ser difícil transitarlo y recorrerlo… se adhiere a él libremente, pero desde el principio, su corazón tantas veces traspasado por la duda… el desconcierto… la incertidumbre… tiene que buscar descanso en las promesas últimas, que sólo las confirma la fe y la esperanza… Impresiona recorrer con la Virgen su camino de fe… acercándonos a su corazón creyente podemos iluminar nuestras sendas oscuras sin salirnos de la confianza… Estamos en el mejor momento para centrar la mirada… afinar el oído… agradecer el don… 

No debemos olvidarnos de tantos y tantos como están huyendo, queriendo vivir dignamente y sin que les sea posible, dar a los suyos cobijo, consuelo, y remedio… el pecado del hombre arrasa al mismo hombre ¡¡éste es el drama!!… La cruz de Jesús es la dureza de nuestro corazón, y él quiere curarla desde la misericordia… Acojamos el don y trabajemos la conversión del corazón… los actos pequeños de cada uno, son las semillas de vida que el mundo necesita ver florecer… Aprovechemos la cuaresma… es tiempo propicio… Dios desborda su gracia sobre los que nos sentimos necesitados de ella…


La fe alimenta en la oración su llama, y en esa llama tenemos que iluminarnos unos a otros… Rezando en comunión nos ayudamos a ello y todos nos enriquecemos… Pensemos y recordemos a los enfermos del blog… –incorporamos hoy a Enrique Garófago, simpatizante de nuestro blog, que reza diariamente con nosotros y ofrece nuestro blog a otros muchos, y que hoy se encuentra en estado crítico por una leucemia aguda… tenemos que ayudarles a él y a su familia, que atraviesan un momento intenso de desconsuelo, aunque intensifican su fe y su confianza, en el deseo de superarlo– …sin olvidarnos lógicamente de que son muchos los que están sufriendo la enfermedad en situaciones difíciles, y queriendo para todos la gracia de la salud, nos acogemos a la intercesión del Beato Tito, para que el cielo nos mire, devolviéndonos en gracia y bendición, la fe que ponemos, en el deseo de alcanzar lo que pedimos… Nos acunamos en el corazón de la Virgen y guardamos con ella nuestra confianza activa, en las promesas de su Hijo…
«confiando en el Señor, no me he desviado»…

Beato Tito, ruega por nosotros…

Señor Dios nuestro amante de la vida y de la libertad, que guiaste a tu siervo Tito a través de la noche oscura del sufrimiento, concediéndole una constancia invicta en las persecuciones. Te doy gracias por haber glorificado en la iglesia a tu humilde siervo el Beato Tito Brandsma; haz que su ejemplo suscite en muchas almas, renovadas interiormente por la fuerza de tu Espíritu, el compromiso de trabajar por la defensa de la Verdad, rehusando a todo compromiso con el error, y así lograr la verdadera libertad de los hijos de Dios. Concédenos la gracia de su canonización y el favor que te pedimos por su intercesión. Amen.

Padrenuestro – Ave María